Falsos amores juveniles


El ser vivo pasa por cuatro etapas: Nace, crece, reproduce y muere. La actual sociedad mercantilista pondera y pretende hacer creer para vender que solo hay una etapa: La reproductiva. Por eso inventa “modas” de ropas, fomentando hasta el extremo la sexualidad barata y falsa, donde se muestran partes erógenas, generalmente de las mujeres, que son muy íntimas, que incluso mellan la dignidad de la persona. Se muestran partes que deben ser de exploración y caricia única y exclusiva de su pareja. Las músicas y canciones casi todas son simples apologías a esa falsa sexualidad barata. Ni decir de las publicidades. También están las conversaciones callejeras y sobre todo se da en los antros de descerebración alcohólica.

Pero, los compositores y cantantes no hacen otra cosa que fomentar lo mismo, como si toda la sexualidad estaría dispuesta para todo el mundo, casi siempre tendiente a menoscabar, a denigrar, la sexualidad femenina, como si el sexo masculino fuera el único, el mejor, el fuerte, el que debe hablarse con orgullo a voz en cuello. Cuán equivocada está la gente. Ese sexo femenino, al que se le denigra y a veces se le mancilla, ha sido el generoso regalo de Dios, que sirve de medio divino para que usted y yo estemos viviendo poblando la tierra, hasta quizá sin merecerlo, tal como el Señor prometió a su hijo Abraham. No se trata entonces de poca cosa, es un tema mayor muy serio.

Cuando jóvenes, el enamoramiento hace que dos personas se unan de manera natural, sin presiones. Los besos son deliciosos y existen gruesas promesas de amarse y juntos vivir felices toda la vida. Se jura ante Dios que esta unidad no lo separe el hombre. El enamoramiento y el acercamiento de dos personas, que nunca antes se han conocido, son los primigenios signos para el cumplimiento de la etapa de reproducción, es decir, las dos personas, deciden formar su propio nido para tener y criar allí sus pequeñuelos, así como hacen las aves del campo. Para que los hijos crezcan seguros, los padres deben estar casados y realmente vivir felices. ¿Así ocurre en las familias?

Aquí arranca el asunto de hoy. “Lo cierto es que en el Perú 14 mil parejas se divorcian al año. Los conflictos más comunes: durante el primer año por la convivencia son la llegada del primer hijo, la infidelidad, y problemas de comunicación. También a los ocho años, a los once, y a los veinte años surgen situaciones parecidas o el síndrome del nido vacío (cuando los hijos se van del hogar), entre otras” (Instituto Guestalt de Lima (IGL), citada por Perú 21).

Muchos se preguntan: “¿por qué el mayor número de los que se divorcian está en la base 4? Pues existe la llamada ‘crisis de los 40’ , un momento en el que tanto hombres como mujeres sienten que están a mitad de su vida , probablemente se casaron bastante jóvenes , ya tienen hijos grandes y se hacen menos tolerables a ciertas situaciones. Sin embargo, el matrimonio (y las convivencias) creció en el Perú de la última década un 1,25%, con un pico registrado en 2009, año en que la cifra alcanzó el 1,78%. Los que se casan o conviven están entre los 25 y 34 años, de acuerdo esta vez con el censo nacional del 2007, y si la tendencia al divorciarse es hacerlo cada vez más joven, la tendencia al casarse o convivir es hacerlo… cada vez más adultos, “pues ahora se prioriza la maestría, el carro o la casa”, comenta Saravia (Citado por La República).

¿Qué pasó con ese candente amorío? ¿La llama del amor se apagó? ¿Dónde está el besito por aquí, el besito por allá? ¿Amorcito por aquí, amorcito por acá? E inclusive, dándose jugosos irrespetuosos besos delante de la gente, cuando en sus cuatro paredes se agarran a golpes. Es decir, esos amores juveniles son falsos, porque más de la mitad practica infidelidad, trato grotesco y falta de respeto. ¿Por qué las canciones no entonan letras de auténtica fidelidad de la pareja y de familias felices que se respetan? ¿Por qué los amores juveniles no son tan sólidos, que cumplan sus promesas de amarse, de darse fidelidad hasta cuando la muerte los separe? ¿Por qué las canciones y publicidades no fomentan la unidad familiar, la vida armoniosa de la familia?

Si el amor juvenil fuera verdad, la unidad familiar siempre sería armoniosa con duración del tiempo de vida; sin embargo, la amplia mayoría de las familias carece de armonía y no dura hasta que la muerte los separe; entonces, ha sido un falso amor juvenil. En todas estas falsedades de amores juveniles y de familias desunidas hay notoria ausencia de Dios. Si se quiere una familia unida, con vida en armonía y que dure toda la vida, debe estar Dios en el centro: De los corazones y de la casa.