Presidente Kuczynski usted debe renunciar


A un año de su gestión, el señor Pedro Pablo Kuczynski Godard nos está demostrando que no es más que una experiencia fallida. De su promocionado gabinete de lujo, lleno de personajes, supuestamente expertos (o sea, de aquellos que transitan de lo público a lo privado, y de lo privado hacia lo público), solo quedan frustraciones, desencantos, desencuentros y un fracaso ya inminente.

El psicoanalista Jorge Bruce, en su artículo publicado en La República, es honesto al afirmar que se eligió a PPK a pesar del riesgo que significaba. Nada más cierto, porque Kuczynski no se cansa de demostrar que la presidencia lo está tomando como un juego, como un chiste, lo que resulta no solo inoportuno sino ofensivo. Y así no se gobierna; para eso no lo hemos elegido. El hombre pareciera no darse cuenta porque ocupa palacio de gobierno con la actitud distante, fría, como si los problemas del país no le importaran ni le incumbieran.

¿Cómo es posible que este hombre, supuestamente exitoso, lleno de millones y que ha transitado por tantos cargos públicos y no siendo “prolijo” en el manejo de sus intereses, e incapaz de hilvanar conceptos sencillos y con una carencia de sindéresis para las argumentaciones con lógica y sentido, está donde está ahora? A un año de iniciado su gobierno y con personajes cuestionados, a quienes convoca, no pueden visionarse soluciones para los problemas del país. Podemos entender, entonces, que Kuczynski está en el poder porque era lo único que le faltaba en su currículo pues ser presidente en nuestro país solo se requiere ser desvergonzado y aventurero. La tragedia de nuestro país es eso.

Ser político en el país es la antítesis de la propuesta platónica. Platón, ese gran filósofo griego, postulaba que el gobierno debería estar a cargo de los filósofos. Sería lo ideal; sin embargo, nuestra realidad es diferente. Por ejemplo, en Estados Unidos eligieron a Trump; la Alemania nazi tuvo a Hitler y así por el estilo. Fernando Belaunde, quien entendió que la política es una vocación de servicio, ha dado ejemplos de cómo debe manejarse este proceso. El hombre tuvo sus errores y debilidades, por cierto, y mis lectores pondrán el grito en el cielo, pero Belaunde concibió la función de gobernante como el del servidor que debería ser “el primero entre sus iguales”.

Volviendo a Kuczysnki, el presidente debería ser un individuo razonable para comprender que su presencia en el gobierno es ya francamente tóxica, atosigante y provocadora. Lo exultante ya pasó y nos encontramos con la realidad de que nada funciona y que vivimos en el limbo como una nave que se encuentra al garete y sin timón. Porque el señor Pedro Pablo Kuczysnki no está gobernando y sigue creyendo que la fiesta continúa, dando saltitos y riendo jocosamente. Tanto que la mayoría de los opinólogos exigen su salida inmediata. Esperamos que la próxima semana tengamos a Vizcarra en la presidencia. Porque la función debe seguir y hay problemas deben solucionarse.

Presidente Kuczynski: no siga jugando con mi país pues no estamos para bromas. El juego debe terminar.