Fecha: 13 de enero, 2018 - 4:00 am

Por la disculpa y el perdón, pero sincero


Reconciliación es un proceso en el que las partes involucradas en un conflicto inician una relación que lleva a una comunicación con reconocimiento y sientan las bases para un pacto tácito, espontáneo y voluntario de amistad.

La reconciliación recupera las capacidades derivadas del perdón y la comprensión de los hechos y restaura las capacidades afectivas. Conceptos que recuerdan las formulaciones de Louis Kriesberg (1999). Hablamos, en resumen, de aprender a vivir juntos otra vez (Byron Bland).

Reconciliación, una palabrita harto usada en estos días, que a mi parecer debe venir acompañada con un proceso de disculpa y perdón, pero si lo primero no se da, será muy difícil que se logre la tan ansiada reconciliación.

Dos días se realizaron marchas en contra y a favor del indulto, que es válido y legal en nuestro país, pero las represiones, sobre todo en la primera marcha estuvieron a la orden y la actitud de apagar las luces en la plaza San Martín dejaron un mal precedente que se entendía como intolerancia a estar en contra de la forma cómo es que el presidente firmó el indulto, algo de lo que se habló mucho.

El Perú tiene una rica historia de luchas que ha logrado conseguir derechos que los ciudadanos necesitan, hace muchos años que las marchas, las protestas han logrado cosas importantes.

Y las marchas no son de ahora, los ciudadanos tenemos el derechos de hacer escuchar nuestra voz y eso no debe traducirse en odio, hay que poner delante la tolerancia y respetar los ideales de todas las personas.

Lamentablemente, situaciones como las que estamos viviendo nos polarizan, nos dividen y la crisis política en nuestro país no se soluciona y trae como consecuencia la inestabilidad económica.

Queremos ver resurgir al país, para eso necesitamos disculpa y perdón, pero sin quebrar los procesos por los que luchamos.