Fecha: 12 de enero, 2018 - 7:20 am

Candidatos con alma


El titular de un respetadísimo diario limeño buscaba engordar el miedo y derrumbar las endebles barricadas ambientalistas amazónicas. “El PBI del departamento de Loreto disminuyó en -3,4% por la menor producción en las actividades extracción de petróleo”, comunicaba en una nota preferencial con la intención de generar pucheros en una ciudadanía aturdida por las ofertas de los mall.

La intención era obvia. Echarle la culpa a los bosques y sus escuderos por la osadía de querer mantenerse en pie y resistirse a la modernidad y el progreso. Querían comunicar a la masa anestesiada por los ampay televisivos que todo se derrumbaría si no se impulsaba una escalada de perforaciones a velocidad crucero.

Y mientras esto pasaba en las tapas de los diarios, los grandes señores de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía se paseaban por los sets de televisión y se reunían con los ministros del sector para hacerles ver que esta situación era insostenible. Argumentaron la necesidad de activar una suerte de yijad petrolera para evitar el descalabro nacional el 2018. Y ellos, los ministros de los pliegos ligados al sector, los llamados a ser nuestros defensores parecen haber sucumbido y han comenzando a inclinar la cancha.

Algunas muestras de la terciana extractiva que vive el ejecutivo pasan por la ratificación de Elsa Galarza al frente del Ministerio del Ambiente, cartera que ahora aboga por los empresarios y que eleva niveles de intoxicación para poder subastar complejos metalúrgicos. Asimismo, por la creación de viceministerios como el de hidrocarburos, que deja una sensación nada dulce sobre lo que se vendrá este 2018 sobre todo para la amazonía.

Y es que, no obstante, la conservación de los bosques es uno de los objetivos estratégicos del desarrollo sostenible en todo el mundo, en nuestro país se sigue viendo como un botín al que hay que seguir raspando porque “nadie” se da cuenta. Porque nadie se queja por las 170 mil hectáreas de bosque que se pierden anualmente en el Perú, en un país narcotizado por las querellas políticas y los reallitys de carne y hueso.

Nadie se queja de la destrucción masiva y sistemáticas de servicios ecosistémicos y el adelgazamiento de nuestra megadiversidad. El Estado, llamado a tener un papel de comisario de la biodiversidad, por el contrario alienta la transformación dañina de la amazonía en aras de la inversión y una secuela que no llega: la reducción de la pobreza.
A lo largo de la historia, el accionar del Estado ha depredado nuestra amazonía, primero pensando en ella como un área agropecuaria y luego, construyendo carreteras que atraviesan áreas de conservación y que lo único que han logrado es conectar a esos bosques con la deforestación.
Nadie ha alzado la voz de protesta. No hemos tenido un auténtico presidente amazónico que, además, enarbole la defensa de bosques, cochas, ríos y montañas. Sabemos que esa meta es lejana, pero podemos comenzar por exigir que los candidatos a la presidencia regional de San Martín, presenten un plan estratégico, una visión del desarrollo de la amazonía, sin perjudicar su biodiversidad. Y, claro en ese plan es vital que el enfoque protección-producción-inclusión sea una suerte de ADN, la huella dactilar de su gestión

Sí, la selva cobija sólo al 10% de la población nacional, pero no olvidemos que representamos el 60% del territorio nacional. Ergo, es hora de exigir un presidente o presidenta regional con los pantalones bien puestos y que, lejos del discurso banal o la foto para el tabloide, se coma el pleito de defender los bosques. Que defienda la montaña con uñas y dientes. Mañana ya será muy tarde.