sábado, enero 22, 2022
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Tierras sin control

de tinta y papel
Luis Ordóñez
columnista

Es el mes de agosto y es una fiebre de chacras. Hay bosque derribados por doquier. Estos bosques derribados por supuesto que no son primarios en la gran mayoría de los casos. Son bosques que ya fueron intervenidos en varias oportunidades. Bosques que emergen de la tierra infértil, terrenos que han perdido la capa de suelo agrícola. Por esa razón las copas arbustivas lucen pálidas, amarillentas, carentes de lozanía, de viveza. Sin embargo, ante la inexistencia de bosques vírgenes, porque ellos habitaban estas tierras de generación en generación, ahora siquiera estos bosques secundarios, en algo podrían servir para paliar las álgidas necesidades de los campesinos. ¿Pero, quiénes devastaron aquellos exuberantes bosques vírgenes naturales? Quienes pues. Nadie dice nada. Todos saben y todos callan. Claro, la tierra es de todos, entonces la tierra no es de nadie ¿Qué se ha hecho con los suelos de aquellos hermosos bosques vírgenes? Se ha sembrado maíz y coca. ¿Alguien hizo dinero y vivió con solvencia económica con el cultivo del maíz? Políticas erróneas provenientes del Gobierno Nacional han fomentado la siembra de maíz. Y las miles y miles de hectáreas se hicieron en bosques vírgenes; es más, con apoyo crediticio. Las miles de toneladas de maíz se entregaban a una entidad gubernamental, cuyo pago por la venta del maíz se hacía luego de meses de larga espera.

¿La coca? La coca se sembraba en las partes altas, en las cabeceras de las fuentes de agua; es decir, en las cabeceras de los riachuelos, de las quebradas, de los ríos y de las lagunas naturales ¿Por qué allí, si son tierras de protección? Para no ser vistos con facilidad por las fuerzas policiales. Para convertir la sagrada hoja de coca en pasta básica de cocaína en el silencio de las montañas lejanas.

Estas superficies de maizales y de cocales, muchas han sido convertidas en shapumbales, en cashucshales, en purmas bajas. Ahora, a éstas purmas bajas las están haciendo chacras; y, dentro de algunas horas o días, se quemarán, convirtiendo la región en desierto infernal.

¿Por qué no se para de una vez la actividad de hacer chacras bajo esta modalidad? Es que son tierras sin control. “El propietario o posesionario es dueño del terreno y puede hacer lo que quiere con él” ¿No importa que deforeste las orillas de las fuentes de agua? ¿No importa que haga su chacra en áreas empinadas que son de protección? “No importa; pues el dueño es dueño y nadie tiene la autoridad de decirle algo” ¿Acaso no hay alguien en la región que le diga algo sobre el particular? No, no hay nadie; pues, estas tierras son sin control de nadie. ¿Hasta cuando se ordenará esta situación? Hasta cuando haya autoridades que realmente piensen y sientan por su región.

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