Fecha: 7 de diciembre, 2017 - 5:10 am

“No seas cojudo… claro pi”


¿Todas las peruanas se visten con polleras? ¿Las mujeres de la selva son calientes y fáciles? ¿Los guachimanes son ignorantes? ¿Los costeños son lisurientos y sucios? ¿Los militares son proxenetas? ¡NO y NO! ¿Sabes diferenciar la ficción de la realidad?

Si siguiéramos la lógica de mezclar la realidad con la ficción, entonces el “Guachimán Pacheco” muestra a estos trabajadores como ignorantes. “La Juana” representa a las selváticas como ardientes. El sucio “Machin” representa a los costeños como lisurientos que ponen adjetivos denigrantes a todo el mundo y el Ministro de Cultura que protagonizó a “Pantaleón”, muestra a los militares como infieles y proxenetas. Entonces hay que hacer una marcha por todos estos personajes y los tantos que existen en todo el mundo.

Los actores, directores, guionistas, muestran una parte de la realidad o una parte que ellos creen que es la realidad. La ficción es ficción, no es realidad.

Deberíamos empezar con limpiar los programas “basura” que nos muestran a diario la televisión nacional, esos personajes son reales, los realitys nos muestran cosas denigrantes y violentas. Hay personas reales que nos han denigrado más de lo que todos juntos nos imaginamos. Esto sí daña, esto sí denigra.

Aceptamos vivir en una sociedad misógina y machista, presenciamos violencia en televisión como si fuera normal. Nos inyectan basura y no hacemos nada, sólo observamos y recibimos. Eso debería preocuparnos.

Se estrenó “La Paisana Jacinta”, película dirigida por Adolfo Aguilar y como vivimos en un país donde nos encanta enfrentarnos, nos fascina hacer críticas destructivas y nuestro pasatiempo es desinflar el globo del éxito ajeno, en vez que un producto peruano genere risas y aplausos, hoy una película está generando odio y revolución por muchas mujeres y por personajes reales, que encontraron el espacio perfecto para destilar veneno.

Creo que aún vivimos en una sociedad democrática y por lo tanto todavía puedo dar mi punto de vista sin miedo a ser censurada. A pesar de que no soy hincha de las películas cómicas y en comparación de “Asu Mare” y “A los cuarenta”, “La Paisana Jacinta” no superó mis expectativas, pero considero que podría tener un buen mercado latinoamericano, transformando el odio en carcajadas.

El personaje creado por Jorge Benavides es ficción, mezcla ironías, exageraciones, sarcasmo, con un estilo donde el humor es el protagonista. No es un documental que muestra la vida y costumbre de la mujer andina, es una película cómica que recrea una historia, con escenas de búsqueda de “Guasaberto”, pareja de “Jacinta” que por años en la serie de la misma, no era mostrado, por eso el interés de muchas personas recae en conocer al dichoso personaje, que al final no es revelado, lo que nos deja claro que hay Jacinta para ratos.

Sin ir más lejos, en México, los inicios de Mario Moreno “Cantinflas” fue duramente criticado, porque denigraba al hombre pobre y lo presentaba como sucio, ignorante, enredado y hasta violento por sus reacciones. Lo mismo sucedió con el “Chavo del 8”, porque calificaban de humillante vivir en un barril y denigraba la imagen del niño mexicano como sucio. Con el tiempo, los mismos críticos aplaudieron a estos personajes, reconociendo su genialidad, algunos terminaron hundidos en las “cantinfladas” del artista y otros se dieron cuenta “que no le tenían paciencia al Chavo del 8”

Seamos claros, vivimos en un mundo donde cada persona tiene gustos y formas de pensar distintas. Hemos evolucionado en ciertos temas y nos estamos hundiendo en otros. Un personaje de ficción no representa a una mujer o a una sociedad, nunca lo hará, porque no es realidad. En todo el mundo existen éstas puestas en escena. No estoy a favor del racismo, estoy en contra de las personas que gozan de la derrota del resto.

A mí no me representó nunca “La Juana” ni “La Gladys”, a pesar que en la universidad me comparaban con estos personajes. Miles de veces me han preguntado si en la selva somos calientes, si andamos en “taparabo”, preguntas que me generaban carcajadas, porque el desconocer realidades nos lleva a sacar conclusiones erradas o creer en ficciones mostradas en televisión. Y acá estoy, sigo ardiente porque el calor de Tarapoto me sofoca y punto, estas preguntas no afectaron mi vida personal ni profesional.

Estamos en épocas en las que nos debe indignar más los políticos involucrados en el caso “Odebrecht”, porque ellos sí existen y no perder tiempo con “La Paisana Jacinta”, porque ella no existe. “No seas cojudo, claro pi” ña ña ña….