Fecha: 4 de diciembre, 2017 - 4:35 am

Los eternos problemas del agro


Todos nos sentimos alegres que se haya atendido una de las demandas de los arroceros, porque los problemas de los agricultores son problemas de todos. Pero, ¿alguna vez se solucionarán de manera integral los problemas del agro nacional? Porque los problemas por los que pasa la actividad agraria nacional es igual para todos, no solamente de los arroceros, lo que me hace recordar a Benito Pérez Galdós que, en su obra Casandra, uno de sus personajes, dice: “Eso es hoy el agricultor castellano: santo condenado y guerrero sin gloria”.

Los diferentes gobiernos han venido “solucionando” los problemas de los productores agropecuarios del país solo con medidas de coyuntura. Ante el anuncio de una demanda, por el trato injusto y discriminador de los gobiernos, se llegan a las discusiones y soluciones…¡solo para esas coyunturas! Porque el problema de los productores no es solo de precios, sino el de entender el proceso completo, porque todas las estrategias han fallado desde, por ejemplo, constituir -a la fuerza- las famosas cadenas productivas, en donde los agricultores son el eslabón más débil de la cadena. Una muestra: cuando un agricultor no paga a las entidades financieras, ¿quién paga los platos rotos? ¿Es necesario decirlo?

Se ha pretendido buscar respuestas a los problemas del agro nacional achacándoles la culpa a ellos. Por ejemplo: decir que no son competitivos, que no se han globalizado, que no han mejorado su productividad, que no han consolidado sus organizaciones a través de la asociatividad, y tantos otros cuentos chinos que los – dizque- “expertos” de salón pontifican.

Para entender el problema del agro hay que comprender que lo que los productores realizan son negocios. La actividad agropecuaria es un negocio, como alguna vez lo dijo Héctor Flores Samanez, ya fallecido, uno de los últimos presidentes del Directorio del ex Banco Agrario del Perú, entidad del que alguna vez formé parte. Pero es un negocio con riesgos aleatorios y a los que el gobierno debe dar las facilidades pero ya no desde el punto de vista paternalista. Y este es otro aspecto que debe tenerse en cuenta. Querer buscars las soluciones a los problemas del agro a partir de las “soluciones” momentáneas que dan los políticos, realmente es no querer solucionar los problemas de los hombres del campo.

Por ejemplo, el gobierno soluciona los problemas de las grandes empresas mineras, y de otras, a través de las exoneraciones tributarias, lo que nos hace recordar que, casi solapadamente, está en camino la devolución de casi diez mil millones de soles, que ya pagaron a la SUNAT. ¿Por qué no buscar la solución de los problemas del agro a través de medidas permanentes e integrales y dentro de un compromiso de desempeño y responsabilidad de todos los agentes económicos del agro? ¿Puede hacerse eso? Claro que sí, a pesar de las opiniones en contra de Franco Giuffra y Roberto Abusada, principalmente, a quienes usted puede leerlos en el diario El Comercio. El asunto está en tener interés en buscar las soluciones y en amar a los hombres del campo, porque ¡yo si los amo!