Fecha: 4 de diciembre, 2017 - 4:15 am

Los retos de Keiko y PPK


El proceso electoral anterior entregó la responsabilidad del ejecutivo a PPK y del legislativo a Keiko, hoy por hoy, los dos parecen haber abandonado la realidad y estar viviendo en el limbo de sus propias faenas. Mientras PPK ha llevado a su organización política al borde de la extinción, Keiko los entrena para el asalto del poder; las dos posturas pueden entenderse y hasta justificarse, en el sentido que PPK llegó a la Presidencia en sus años postreros, mientras que a keiko le sonrió desde su adolescencia. El país necesita que tanto PPK como Keiko cambien de actitud, es imprescindible que asuman como agenda propia, la agenda del país; no está bien que sólo Odebrecht los una, no está bien, tampoco, que ambos sueñen con un Ministerio Público controlado o un Tribunal de Garantías Constitucionales noqueado. Por tanto, las circunstancias jurídicas de ambos, no debe ser óbice para que asuman su reconocimiento, personal y mutuo; tienen que asumir que sobre sus hombros se sostiene las supremas responsabilidades del país. Ellos en mayor cuenta son los responsables de la gobernabilidad, lo que hagan o dejen de hacer lo disfrutaremos o sufriremos todos los peruanos. En el caso de Keiko, tiene que de una vez por todas asimilar la derrota, retomar el discurso de Harvar; es decir, democratizar al fujimorismo. Seguro que esa tarea exige mucha laboriosidad, conseguir que su bancada aprenda y aplique lecciones de democracia, respeto y tolerancia no debe ser tarea fácil; pero sólo así su liderazgo se engrandecerá. Si no lo hace, pasará a la historia como alguien que sólo utilizó el legislativo como espacio para la revancha política, y si eso sigue así, no habrá posibilidades de reformas institucionales, ni condiciones para salir del estancamiento económico. Respecto a PPK las cosas están, en apariencia, más fáciles, pues lo único que tiene que hacer es contarlo todo respecto a las informaciones que están llegando de Brasil, eso de que porque soy Presidente no hablo, más allá del blindaje legal y temporal, lo pulveriza moralmente. Así que seguir sosteniendo que sólo contestará por escrito el interrogatorio parlamentario, a la luz de los nuevos hechos, termina siendo un ridículo, que deteriora la imagen presidencial. Desde la sociedad civil siempre estaremos pendientes y atentos a los que estos dos líderes hagan o dejen de hacer, quien sabe, la paciencia no dure mucho.