Fecha: 25 de noviembre, 2017 - 3:05 am

Casi 5 mil módulos de vivienda aún no llegan a damnificados del Niño


damnificados

A ocho meses de los desastres ocurridos por el fenómeno de El Niño costero, 4.962 módulos temporales de vivienda –de los 7.763 que fueron comprados por el Estado– todavía no han sido distribuidos entre los damnificados y permanecen almacenados en diferentes locales del país. A la fecha solo se han instalado 2.801 módulos en seis regiones.

Las compras
En abril pasado, el Ejecutivo aprobó el Decreto de Urgencia 008-2017 para la adquisición de módulos temporales de vivienda. El objetivo era mejorar las condiciones de los miles de familias que vivían en carpas de emergencia. En un primer momento, el Gobierno destinó más de S/225 millones y aprobó medidas excepcionales para la atención inmediata de los damnificados. Al final solo se ejecutaron dos procesos de compra por contratación directa por S/104 millones.

En el primer proceso, llevado a cabo en mayo, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento pagó S/30’506.976 por 2.442 módulos temporales, más 162 baños.

En el segundo proceso, ejecutado entre junio y julio, el Estado desembolsó más de S/73 millones por la compra de 5.321 viviendas de emergencia.

Según los contratos, estos módulos debían ser entregados por los fabricantes entre el 23 de julio y el 12 de setiembre y trasladados a las zonas requeridas en un plazo de cinco días calendario.

Fuentes del Ministerio de Vivienda señalaron que las complicaciones empezaron cuando los proveedores incumplieron con las fechas de entrega. Se refirieron principalmente a la empresa Técnicas Metálicas de Ingeniería S.A.C. “Esta compañía debió haber entregado 6 mil módulos el 12 de setiembre, pero al 4 de octubre solo había entregado 1.363 viviendas temporales completas”, indicaron.

Según las fuentes, el ministerio decidió entonces cancelar el contrato, lo que, afirman, generó “por arrastre” el retraso del servicio de limpieza de los lotes donde debían instalarse los módulos. Un proceso que fue convocado por el ministerio recién el 7 de agosto y que fue regularizado hacia inicios de noviembre, pero cuyos trabajos continúan.

Por su parte, a través de un correo, Técnicas Metálicas de Ingeniería señaló que consideran un error que se haya resuelto el contrato e informaron que han iniciado un proceso arbitral y un proceso de conciliación extrajudicial con el Ministerio de Vivienda. “Aspiramos a que la entidad reconozca y pague los módulos temporales ya recepcionados y que representan más del 50% del total”, afirmaron.

Alerta temprana
En setiembre, la Contraloría General de la República publicó un informe de visita de control al Ministerio de Vivienda y a las fábricas que trabajaban el segundo bloque de módulos. Para entonces ya advertía que se estaba contraviniendo el Decreto de Urgencia 008-2017, cuyo fin era “la atención inmediata de emergencias […] producidas por el fenómeno de El Niño costero”.

Entre sus hallazgos identificó cuatro situaciones que generaban riesgos de atraso en la entrega de los módulos, en su calidad y en la determinación de los precios. Observó, por ejemplo, la falta de seguimiento al proceso de fabricación del producto, el retraso en la comunicación de los puntos de entrega a los proveedores y la ausencia de un plan de contingencias que corrigiera las demoras.

Este órgano de control detectó también que muchos de los módulos no tenían número de serie ni clasificación que facilitara su seguimiento en caso de que presentaran alguna falla durante los tres años de garantía.

Voz de damnificados
En Lambayeque, según el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri), registra el mayor número de viviendas inhabitables y colapsadas en todo el país. En total: 19.528.

En la región encontró a Leoncio Zapata, un campesino de 68 años que perdió su casa por el desborde del río La Leche.

Zapata contó que recogió su módulo hace dos meses, pero hasta ahora nadie se ha acercado a instalarlo. “Me dijeron: ‘El otro mes traemos lo que falta’, […] pero hasta ahorita no ha llegado nada”, comentó el campesino, quien vive en una casa improvisada con maderas y calaminas. (lcomercio)