Fecha: 11 de noviembre, 2017 - 4:20 am

LITERATURA INFANTIL LOS CUENTOS – ENSEÑANZA PARA NIÑOS Y ADULTOS “EL PULGARCITO JAPONÉS”


La fantasía, la desbordante imaginación, lo lúdico, es lo que predomina y caracteriza al niño. A ello recurre el escritor para orientar su formación. De allí lo ejemplarizantes que deben ser los cuentos –enseñanza (para niños y adultos).
Hermosa misión la de sembrar en sus conciencias las enseñanzas también que fructificarán con el tiempo.

Y es que desde antaño ha sido así. “La bella durmiente” se afirma incluso que fue una leyenda mitológica antes de ser cuento. Aludía simbólicamente a la porción dormida de nuestra mente. Ahora sabemos que sólo la novena parte del cerebro ella funciona. Lo fantástico y lo simbólico no es de ninguna manera gratuito. A ello recurre el maestro para enseñar, educar y canalizar la formación del estudiante teniendo siempre muy en cuenta el trasfondo de la fantasía. La literatura infantil que casi siempre es literatura fantástica, exige del maestro distinguir claramente los contenidos realistas dentro de los argumentos fantásticos que bien sirven para excitar la imaginación con el propósito de ilustrar y dar cauce a una enseñanza en forma alegre, vivaz y artística.

Y no se crea que las figuras míticas son sólo caprichosos y antojadizos arabescos. Tienen también su razón de ser en el misterioso tejido de la psiquis. Entremezclados con los sueños en el subconsciente, reverberan, cambian de rostro, se trasforman, y con ella, transforman a la persona, incluso en toda su geografía espiritual. En “La Incógnita del Hombre” Alexis Carrel afirma: “Las fantasías del pater familiae tienen tanta influencia genésica como las tradiciones de los pueblos. Se hereda lo simbólico en forma vivencial. Cada vez se va conociendo más los intricados laberintos de la psiquis”.

Ya nadie duda hoy en día que a través del drama de “Edipo” se ha alcanzado una ley de la vida psíquica: (el complejo). Dragones, ogros, princesas en el mito vivo revisten una terrible realidad psíquica en los mitos de transformación. Veamos el relato del Pulgarcito Japonés:

En el folklore japonés encontramos la historia de un pequeño pero grande héroe: llamémosla el pulgarcito japonés. Hay un rey, una princesa, y un ogro quien tenía aterrada a toda la gran ciudad. El joven enano decidió ir y enfrentar el ogro en singular combate, liberar a su pueblo y casarse con la princesa cuya mano había prometido el rey a quien lograra la gran hazaña.

Tan pequeño era que se le escabulló entre las piernas y valientemente subió hasta la nuca del gigante clavándole su lanza. Cuando el monstruo se desplomó estremeciendo al piso, nuestro héroe se colocó frente a su horrendo rostro y a cada aliento agónico que el Pulgarcito aspiraba del ogro, iba creciendo más y más y más hasta adoptar el tamaño y la figura de un fornido y gallardo guerrero. El resto de la historia del victorioso ya tú la imaginarás.

El héroe vence al monstruo, al que no espera pasivamente sino que le sale al encuentro. Pero más que una destrucción es una fusión. La conciencia vence al monstruo del subconsciente. En ambos se cumple un proceso de muerte y transformación. La conciencia se enseñorea. Los opuestos que existen en la personalidad, no quedan borrados sino integrados. La literatura es propicia para enseñar estos tipos de perfeccionamiento psicológico y espiritual a través de hermosas imágenes y metáforas. He aquí el valor didáctico del símbolo.