Fecha: 12 de octubre, 2017 - 5:10 am

Hacia un sistema de partidos políticos robustos


Partidos y movimientos constituyen el universo de las organizaciones políticas, el resultado de las interacciones que presentan, por llegar al poder, se convierte en el sistema de análisis del presente artículo.

La coyuntura nos ha presentado, por un lado, el dictamen aprobado por mayoría en la Comisión de Constitución del Congreso de la República que pretende eliminar la participación de los movimientos provinciales y distritales. A la luz de los hechos la representatividad de las organizaciones políticas locales – OPL sigue una tendencia decreciente visto que en el año 2002 las provincias ganadas por OPL llegaron a bordear una prometedora cifra de 27.8% para luego terminar en un tenue 3.1% en las elecciones del 2010. La misma suerte siguen los distritos ganados por OPL pasando de un 8.5% en el 2002 a un 2.2% en el año 2010, todas estas cifras oficiales de las ONPE. Permítanme sumar otras variables al análisis, como por ejemplo los requisitos mínimos para constituir OPL – solo basta presentar una cantidad de firmas de adherentes- y la escaza vocación de permanencia que configuraban estructuras, tal islas o reinos, con partida de defunción asegurada en el corto plazo.

Por otro lado, tenemos la Ley de fortalecimiento de partidos políticos y grupos parlamentarios como iniciativa sustentada en la Comisión de Constitución donde se propone una antigüedad mínima de las instituciones y candidatos – sin afectar la cuota de designación directa – para que puedan participar en procesos electorales. El referido Proyecto de Ley tiene relación con el dictamen anterior, ambos buscan fortalecer el sistema uno, ex ante, previniendo de contar con instituciones y candidatos que se comprometan a tener vigencia y la otra acabando con las islas y reinos que aun quedan.

Sin embargo, existen interrogantes naturales tales como ¿Qué pasará con las organizaciones políticas provinciales y locales con vigencia actual en el ROP del Jurado Nacional de Elecciones? ¿Qué pasará con los partidos políticos y movimientos regionales que continúan recolectando firmas para lograr un asiento registrable en el ROP del JNE?

Entonces con estas medidas y naturales conjeturas el escenario apunta a un fortalecimiento del Sistema de Partidos, sin embargo, eso no será suficiente. Consolidar la institucionalidad de los partidos políticos debe contar, además, con esfuerzos de estas organizaciones por convertirse escuelas políticas y morales de los ciudadanos, integrarse con la población y sus realidades para defender sus sueños y sobre todo aquello que no los deja dormir, convertirse en un centro de elaboración de políticas públicas y análisis que le den luces al país para lograr el desarrollo, también, apostar por modernizar y digitalizar procedimientos, un partido 2.0, que comprenda la naturaleza de una participación ciudadana digital.