Fecha: 10 de octubre, 2017 - 5:20 am

Selvático, ¿cuánto sabes de tu selva?

La selva es sinónimo de vegetación, de diversidad, de vida, de flores, de animales silvestres, de ríos, de insectos, de comunidades nativas, de serpientes, de magia. Pedro Mayor Aparicio y Richard Bodmer (2009), indican que “Las primeras hipótesis sobre el poblamiento de Sudamérica se basaban en la teoría de Ales Hrdlicka (1937) fundamentada en que el poblamiento del continente americano se había producido hace unos 13.500 años a través del paso humano a Norte América por el Estrecho de Bering al final del último periodo glaciar. De allí, los homínidos habrían bajado hacia Sudamérica provocando la extinción de grandes especies de megamamíferos herbívoros incapaces de aguantar la presión de caza por parte de hombre. Sin embargo, en las últimas décadas los descubrimientos de Monte Verde (Chile, Puerto Montt), Pedra Furada (Piauí, Brasil) y otros yacimientos antropológicos, han replanteado completamente la teoría predominante sobre el poblamiento de América (teoría del poblamiento tardío), y han dado fundamento a la nueva teoría del poblamiento temprano de América, que ubica la fecha de ingreso a hace 25.000-50.000 años, al mismo tiempo que modifica las teorías sobre las rutas de entrada y difusión por el continente.

Dentro de estos yacimientos cabe destacar la Pedra Furada, un abrigo rocoso utilizado durante miles de años por diversas poblaciones humanas y que data de entre hace 48.000 y 32.000 años.

Reiterados análisis posteriores han confirmado la antigüedad. De esta forma, los homínidos encontrados en Norteamérica y los de Sudamérica son completamente diferentes, siendo los primeros de ascendencia mongol y esquimal; y los segundos similares a los aborígenes de las islas del sudeste asiático, Australia y Melanesia. Consecuentemente, es más probable que los primeros habitantes del continente sudamericano hubieran llegado por barco cruzando el Océano Pacífico hace por lo menos 15.000 años (teoría de Paul Rivet, Méndez Correa y Walter Neves). Allí habrían vivido millares de años aislados, hasta desaparecer o mezclarse con otros contingentes migratorios provenientes de noreste de Asia, que cruzaron por el Estrecho de Bering. Uno de los grandes hallazgos arqueológicos realizados en Perú, fue el de la cueva de Pikimachay (Ayacucho) y la cueva Guitarrero del Callejón de Huaylas de una ocupación humana de 12,500 años, allí se encontró alimentos como papa y frejol. Por todo ello y otros hallazgos similares, muchos investigadores han calculado que los primeros cazadores y recolectores arribaron al territorio del Perú hace más de 20,000 años, y que luego migraron a los diversos territorios de América”.

Los primeros pobladores que llegaron a la Amazonía vivían en las orillas de los ríos. A medida que la población iba en inminente incremento, estas áreas quedaban insuficientes, entonces se produjo fuerte presión demográfica, que es cuando los intrépidos se adentran a la espesura del bosque virgen. Vivir en el interior del bosque ha hecho que el ser humano se adecúe a formar parte de esa diversidad biológica.

El tiempo ha transcurrido. Son miles de años de vida del ser humano en la selva. Se supone, con la innata inteligencia que tiene, ha aprendido a convivir con ella, diciéndola, “señora selva madre, permítame vivir en tu seno, yo te cuidaré, te respetaré y te amaré, por siempre, y me sigas asistiendo con tus recursos que Dios te ha dado” Antes de la repentina e improvisada migración, de algunas décadas atrás, los habitantes de la selva procuraban convivir con la naturaleza, bajo el sistema de la agricultura rotatoria. Los animales silvestres de caza estaban a solo algunos metros de la casa rural: Guacamayos, armadillos, venados, sajinos, picuros, paujiles, monos diversos. Se escuchaban las cazas de los sachaperros o sachaallcos, se observaban las gruesas boas de monte o sachamamas, se veían las visitas esporádicas de grandes manadas de huanganas al pasto. El clima estaba definido: En setiembre se iniciaban las lluvias que provocaban la emergencia de las flores primaverales. En diciembre había un pequeño verano. En enero de nuevo se re iniciaban las lluvias.

En marzo las lluvias provocaban inundaciones. Las lluvias disminuían de abril a mayo. En junio, julio y agosto, era el verano fuerte, terminando con los fuertes vientos de Santa Rosa.

Ahora, selvático, ¿cuánto conoces de la selva? Peruano, ¿cuánto conoces de la selva? Es obligación moral de todo habitante de un territorio, conocer lo suyo. No estén los entrevistadores televisivos, con sarcásticas sonrisas, con ínfulas poses de cultos, preguntando los nombres de los presidentes de tal o cual nación. Estimado entrevistador, pregunte por ejemplo ¿cuántas plantas tenemos en una hectárea de bosque secundario de la selva? ¿Cuántas especies de plantas tenemos en solo cien metros cuadrados de terreno de bosque secundario? ¿Qué animales silvestres, que vivieron aquí en esta selva, ya no existen? En un estudio somero hecho, en el año en curso, en las cercanías a Mamonaquihua, a treinta kilómetros al sur de Tarapoto, se ha determinado que existen 6200 unidades de plantas por hectárea, entre herbáceas, arbustivas y árboles, predominando en número las hierbas. En cien metros cuadrados existen 34 especies diferentes de plantas. Se observaron pocas aves, insectos diversos y ninguna especie animal cuadrúpeda. Claro, no se ama, algo que no se conoce.