Fecha: 11 de agosto, 2017 - 4:35 am

Jesus: Vida, historicidad y significados


La noticia sensacional del descubrimiento de la villa donde presuntamente habrían vivido los apóstoles de Jesús el Nazareno, ha captado el interés mundial, poniendo “sobre el tapete” los interesantes y profundos temas acerca de la literalidad e historicidad de las Sagradas Escrituras como la Biblia, así como de la necesidad de abordar estos libros de una manera más acorde con las intenciones primordiales de quienes las redactaron.

Para quienes no se han informado aún, compartimos algunos datos básicos (Agencia de noticias EFE, Jerusalén, 7 de agosto):

“Arqueólogos israelíes han hallado en los alrededores del Mar de Galilea (lago Tiberiades o Kineret) los restos de Betsadia (Julias), la villa en la que según la tradición cristiana vivieron tres apóstoles -Pedro, Andrés y Felipe- y tuvo lugar el milagro de los panes y los peces. Hemos encontrado lo que parece ser la ciudad de los tres apóstoles, donde Jesús multiplicó los panes y los peces”, aseguró hoy a EFE el arqueólogo Mordejai Aviam, del Kineret College de Israel, que lleva trabajando en este proyecto desde hace tres años.”

Así pues, complementando estas noticias decimos –una vez más- RESPECTO AL MILAGRO DE LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES; que es importante para todos que podamos comprender más profunda y ampliamente las Sagradas Escrituras de la antigüedad desde una perspectiva epistemológica (análisis de todos los factores para el surgimiento y devenir de una obra, una ideología o hasta la vida misma) dándonos cuenta que la forma de pensar, las actitudes, la visión de la vida y realidad de las personas de civilizaciones tan antiguas y distantes son enormemente diferentes de nuestra forma de pensar, de analizar la vida y de enfocar las cosas, etc. De este hecho fundamental, deriva la exactitud de comprensión a la que podamos arribar en nuestros análisis de la Biblia.

De ahí que necesitamos conocer –por ejemplo- que los autores de la Biblia: el pueblo Hebreo, sus patriarcas y rabinos (Maestros) tiene bien claro desde hace miles de años que ES UN PECADO MUY GRAVE INTERPRETAR LITERALMENTE LAS ESCRITURAS. Así lo explica el Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière (www.magnanet.org) citando una Obra Clave de los Rabinos en la más pura Tradición Hebrea:

“Como está escrito en el Zohar (III, 52-a): “El sentido literal de las Escrituras constituye su envoltura y a nadie le conviene tomar la envoltura por la Escritura misma”. Las Escrituras tienen un cuerpo que son los mandamientos, unas vestiduras que son los hechos históricos y también tienen un alma, esto último revelado a los Discípulos. Es el alma de las Escrituras lo que constituye su fondo esencial y su fundamento; quienes afirman que las Escrituras no son más que relatos de acontecimientos, se hacen culpables. El Zohar dice (II, 130), que cada palabra de las Sagradas Escrituras tiene 49 interpretaciones, que corresponden a las 49 Puertas de la Gracia. También menciona (I, 25-b) que las Escrituras presentan 70 interpretaciones (70 Sabios hicieron la Vulgata, versión latina de la primera Biblia).”

Por ello, comprendemos que en Verdad: la Multiplicación de los Peces es el símbolo de propagación de la enseñanza característica en la Era de los Peces (cristianismo) y también la multiplicación del número de discípulos y adeptos de esta enseñanza. Comer pescado significa ESTUDIAR Y ASIMILAR O COMPRENDER LA ENSEÑANZA DE LA ERA DE LOS PECES (Piscis, del año 1 a 1948 d.c.) traída por Jhesú el Cristo, Instructor Mundial enviado para reajustar la Verdad eternal con los ropajes propios de esa época que El venía a abrir como INICIADOR (Mesías, Avatar, Cristo).

Continúa explicando el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière (www.magnanet.org): “Es sorprendente constatar el poco conocimiento que tienen de las leyes esotéricas o aún de las reglas espirituales los personajes que, no obstante ello, se meten a interpretar las Escrituras. Cómo no comprender que “beber vino” es símbolo de estudiar (embriagarse de Conocimiento), al igual que “comer pescado era el símbolo de la asimilación de la enseñanza cristiana; cómo pensar, por ejemplo, que Jesús de Nazareth, Gran Iniciado, hubiera podido así beber vino o comer carne animal siendo que pertenecía a la Orden de los Esenios (Colegio Iniciático muy estricto en este aspecto) y además había hecho los votos de Nazareno (respetando, por lo tanto, las reglas ascéticas) y tampoco podía ignorar ciertas leyes antiguas de la Doctrina Sagrada. Ya se sabe cuánto se repite en la Biblia la palabra “pez” que quiere decir a menudo Estudiante de Iniciación…sin olvidar, por otra parte, que la época era precisamente la Era de los Peces, astronómicamente hablando, así como ahora estamos en la Era del Acuarius, desde 1948. El hecho de no comer carne animal está ordenado en todas las religiones no por un principio místico sino más bien por determinadas condiciones más profundas que las de una simple estética o creencia.”

“Ya sea el Tertuliano, San Agustín o San Jerónimo, todos han empleado la palabra Pez para designar al Cristo. Cosa sorprendente, el pez es muy a menudo representado por un Sollo cuyo nombre en Latín es Lucius, o sea Luz; Aquel que se encarnó para salvar a los hombres vino justamente a instruirles, a darles esa luz. Es también dibujando un pez como los primeros cristianos se reconocían entre ellos…Por lo demás, frecuentemente se ha encontrado grabada sobre jarros, pilas de agua bendita, lámparas, la imagen del Pez Sagrado, representando a Cristo.”