Fecha: 10 de agosto, 2017 - 3:25 am

Vergüenza superior

Cuando uno es infante, siempre nos preguntan ¿qué quieres ser cuando seas grande?…. desde ese momento lo último que pensamos es en ser felices, en ser correctos, es que debemos ser “alguien”. Es desde ese momento que pensamos que nuestro ideal futuro es ser profesionales, tener una carrera “que nos respalde”, y con ella hacer patria… en algunos casos, salir de ella.

Cuando estamos en el colegio, ya debemos tener claro, que al salir tenemos definida la carrera que queremos estudiar o la que está al alcance de los bolsillos de nuestros padres. De pronto, consideramos que la mejor opción la tenemos en las universidades públicas, que tienen mayor reconocimiento que algunas privadas, esto en provincia.
Considero un gran logro conseguir una vacante en una universidad nacional, pues por la cantidad de postulantes, es todo un honor conseguir una.

Sin embargo, lo sucedido el fin de semana en la Universidad Nacional de San Martín, con un nuevo escándalo en el examen de ingreso, no deja mal parados solamente a los estudiantes que con plagios en la ropa y papeles, han sacado a la luz lo que era un secreto a voces…. la mafia en la “nacional” en lo que a vacantes se refiere.

Una cadena que no solo debe avergonzar a estudiantes que intentaron pasarse de vivos, aunque haya quedado enterrada su posibilidad de volver a postular, esta cadena es seguida por los padres, madres, que ¿no se dieron cuenta de lo que sus hijos hacían?… la cadena continúa y por no decirlo empieza dentro de la misma universidad, que es de ahí de donde salieron las claves de las respuestas.

Vergüenza superior de una gestión que ha vendido la imagen de que las cosas mejorarán, pero es cuando el rector menos sale a aclarar las cosas y esperemos una decisión firme de sancionar a los responsables.

La universidad debe servir para preparar a profesionales íntegros y no hacer desde los postulantes personas sin valores, pues esos jóvenes son desde ya el presente de nuestro país.