Fecha: 17 de julio, 2017 - 4:55 am

No te envío la fariña, pero te mando la yuca


La Amazonía peruana es rica en anécdotas y simplonadas. El humor de los amazónicos es proverbial; es probable que sea producto del medio en que vivimos. En mi caso personal, es producto de ese medio y, también, un agradecimiento a Dios, a la vida, a la maravillosa familia que tengo, a los pocos pero extraordinarios amigos con que cuento; gratitud por quienes me aprecian y…todo.

De esa manera de ser del amazónico salen a relucir esas anécdotas que solemos recordar. El verdadero amazónico es simplón y “fresco” en los decires, y sanos pendencieros también. El amazónico no es calculador, ni hipócrita ni cucufato. El profesor Javier Bartra Rengifo nos hacía recordar que las chicas de antaño, ante el piropo o cortejo que les hacían, no tenían mejor respuesta que decirle al galán de ocasión: “¡Hazme peer, así!”, qué personalmente he escuchado y muchas veces a quienes se las daban de grandes mozanderos les espetaban siempre. No era un insulto, sino que el piropeador no era del agrado de la hembra …¡y punto!

El amazónico de antaño llevaba sus expresiones a todos los escenarios posibles y tanto, que la frase del título, según me cuentan, se dijo en Radio Atlántida, emisora emblemática de Iquitos, que se escuchaba en toda la región. Estoy hablando de finales de la década de los años cincuenta del siglo pasado. Casi nada. Y la frase aludida, como una leyenda urbana, se hizo tan famosa gracias a la radio, como muchas otras que ya las iremos rescatando poco a poco, porque por Radio Tropical también se dieron esos casos.

En una región tan vasta como la hoya amazónica, la radio cumplió esa misión de comunicar a los pueblos ribereños. Gracias a radio Atlántida se hicieron conocidos pueblos tan alejados e ignotos del Ucayali, del Marañón, del Pastaza, del Morona, del Napo, del Huallaga, del Amazonas, haciéndonos familiares esas toponimias que nos parecieron extraños al principio pero que, gracias a la radio, llegaron a ser parte de todos nosotros. Y en ese contexto llegaría la famosa frase.

Las radios de la época solían destinar las horas de la tarde para sus mensajes radiales, acompañados de los saludos musicales a la familia, a la enamorada, y en cualquiera de estos momentos, como si fuera un interludio esperado, salían los mensajes con su comienzo clásico: Atención Orellana, Atención Tamanco, Atención Andoas, Atención Parinari, Atención Harragan Ismana, etc. En un mensaje destinado para un poblador del Ucayali, quien había encargado un pedido de una carga de fariña en Iquitos, el comisionado, al no encontrar el producto en ninguna tienda local, como solución, le envió la materia prima, anticipándole con un mensaje radial: “Atención Dos de Mayo, Río Ucayali. Mensaje para Manasés Sajamí: Te aviso que no encontré fariña en el mercado de Iquitos; por lo tanto, al no poderte enviar la fariña te estoy mandando la yuca”. En estos tiempos “mandarle la yuca” a alguien, tiene sus significados. Pero quienes mejor ´mandan la yuca´ a los ciudadanos son los políticos. [Comunicando Bosque y Cultura].