Fecha: 13 de Julio, 2017 - 4:50 am

Cuando la música te toca

Algunas personas se ruborizan, tiemblan, sudan y hasta se excitan sexualmente. Yo lo sentí por primera vez en mi habitación cuando escuché en la radio “Ando como hormiguita” de Silvio Rodríguez, la melodía produjo un escalofrío que recorrió toda mi columna vertebral, acelerando mi corazón hasta dejarme sin oxígeno.

La subida y bajada de una montaña rusa, el sabor de un chocolate, la punta de los dedos sobre tu cuello o el aire de su boca en tu oído. La vida está llena de sensaciones que liberan nuestro cuerpo. Algunas pueden ser fuertes y bruscas, otras más suaves y alegres… en gustos y sonidos, no hay reglas.

En el trabajo, en el baño, en el gimnasio, en el restaurante, en el supermercado, en el carro, corriendo, paseando al perro, en tu computadora, con tu celular o en algún bar por la noche trabajo, en cualquier lugar puedes sentir cómo tu corazón empieza a acelerarse, tu cuerpo se calienta, comienzas a sudar y experimentas cierta excitación sexual. Aunque lo parezca, esta situación solo es una sensación excitante que nos eriza la piel y que sucede cada vez que escuchamos una de nuestras canciones preferidas.

¿Escalofríos o cosquilleos en el estómago tras escuchar una melodía? Algunas personas la denominan “Orgasmo de piel” y cuando llega, la experiencia es tan fuerte que no te permite hacer nada más. La satisfacción es más prolongada que la del orgasmo sexual.

¿La música puede provocar una reacción tan poderosa como la del sexo? Las reacciones en el ser humano varían y todo depende de cuán conectado te sientas con la melodía, si genera familiaridad y sorpresa, tu cuerpo puede conectarse con el sistema nervioso y llegar a tener reacciones orgásmicas, este proceso provoca la liberación de hormonas, las mismas que se ponen en funcionamiento cuando hacemos el amor.

Los escalofríos, la piel de gallina, las ganas de llorar, la excitación sexual… el orgasmo de piel, son las sensaciones que experimentamos cuando escuchamos una melodía determinada.

La música emociona tanto que se puede sentir físicamente. El fenómeno está estrechamente ligado a nuestras propias experiencias vitales. Es por eso que una canción que nos marcó por alguna circunstancia puede hacerse orgásmicamente adictiva.

Así pues, la próxima vez que alguien te pregunte por qué escuchas tanto una canción, podrás decir que es para poder sentir cosas que ellos jamás sentirán… Ponte los auriculares y disfruta al máximo, tu cuerpo te lo agradecerá, porque cuando la música te toca, te toca ¡BIEN!
Con música y sexo, no se me antoja nada más…. ¿Me dedicas una canción?