Fecha: 16 de Marzo, 2017 - 5:49 am

La que te deja roja la boca

conaromaycafe

Un amor incomprendido que nos hace sonrojar y en ocasiones hasta llorar por gusto. Amor masoquista que nos hace caer rendidas. La curiosa reacción de mi lengua me lleva hacia las nubes. La sensación de placer me saca lágrimas y cuando mis labios se irritan, no hay poder que pueda calmarlo. Estas sensaciones activan los sentidos y a mí, ya se me antojo probar cosas nuevas.

Una pizca en tu boca puede hacer estallar la bomba más poderosa y salir ilesa pidiendo más, siempre más.

Su aspecto es naranja, amarillo, rojo, morado o verde, dependiendo del tipo que se busca. Se obtiene de mil formas y su sabor es fuerte. Es el atributo más buscado en el día, por la tarde, en la noche o como un antojo adicional.

El picante genera situaciones extremas. Amor y odio, placer y dolor, pero lo que muchos no saben, es que el ají tiene grandes ventajas en nuestro cuerpo, pero sobretodo en nuestras hormonas. Qué rico, ya me dio ganas de una charapita con bastante limón.

El ají puede considerarse uno de los condimentos más usados en las mesas para dar un rico sabor a las comidas, en la vida sexual de las personas también juega un papel muy importante, ya que una dosis de “capsaicina” en nuestra boca, estimula cada una de las terminaciones nerviosas, aquellas que son encargadas de aumentar el ritmo cardiaco y ofrecer un placer natural, sobrehumano y delicioso.

¡Está comprobado! La Universidad de Grenoble encontró correlación entre el disfrute de comida picante y los niveles de la hormona sexual. La concentración de testosterona estaba ligada a las características que definen al “macho alfa”, entre ellas el alto deseo sexual era predominante.

El ají no solo nos deja la boca rojita y la garganta ardiente, es un estimulante sexual efectivo, un quemador de grasa sorprendente y contiene un excelente aporte de vitamina C, pero la historia del ají no queda ahí, pues en tiempos remotos era utilizado como método de tortura para los adúlteros y violadores, estos eran atados y colgados boca abajo sobre una hoguera que alimentaban con ajíes secos, causándoles asfixia.

Un ardor puede generar los gritos más exquisitos que puedan existir, algunos gritan por agua, otros por más placer y en los que menos pensabas, son masoquistas, porque mientras más pique, mejor.

Comer picante, dormir ardiente y despertar radiante. Los sudores que provoca el ají para muchos es desagradable y para tantos otros es todo un manjar, un vicio tan adictivo, tan difícil de dejar de lado.

Ahora, más allá de su sabor, hay razones médicas que apuntan a que el picante puede convertirse en nuestro mejor aliado… Así que, mi amor, deja que sea tu ají más picante y tu dosis más ardiente.

Quiero que te desesperes si te beso porque te arde, quiero que grites de placer por mi picante amor y quiero que pidas que siga, aunque ya no puedas más.

Besos apasionados que no destiñen el amor pero que encienden el alma. Aquí la que te deja roja la boca, soy yo….