Fecha: 6 de Enero, 2017 - 7:06 am

La Comisión Albrecht

juegodetronos

Si hay algo que se puede reconocer al fujimorismo es que es absolutamente predecible. Desde el momento en que la impresentable Karina Beteta hizo conocer su intención de presidir la Comisión Investigadora ad-hoc llamada “Lava Jato”, empezó a propalarse un hedor que anunciaba que algo se estaba pudriendo en Dinamarca. Y es que el hecho que una representante del fujimorismo, ya cuestionada por presunto lavado de activos, tuviera tanto interés en presidir una Comisión que podría determinar el futuro de más de un partido político y la libertad de más de un expresidente de la República, llevaba a pensar que los fujimoristas querían ocultar algo.

Y el cañoncito disparó cuando maniobraron para que la comisión fuera presidida por el fujimorista Víctor Albrecht, un individuo de oscura trayectoria que viene de la gestión de Alex Koury en el Callao y que estuvo y sigue inmerso en un proceso por corrupción justamente con una empresa brasileña subsidiaria de Odebrecht. Un día antes, el congresista de APP, Richard Acuña, sugirió que la Comisión “lava jato” fuera presidida por un miembro de APP, que cuenta con personas no comprometidas con esta red de corrupción.

Sin embargo, se impuso la voluntad arrolladora de la mayoría y designaron a Albrecht para que presida la comisión de marras. ¡¡El gato de despensero!! Es posible que esto ocurra? En el Perú, un país que el mismo García Márquez no hubiera dudado en calificar de “Megamacondo”, sí es posible.

Aprovechando su eventual mayoría numérica, el fujimorismo ha puesto al frente de la Comisión a una persona que no sólo se cubrirá sus propias espaldas por los “negociazos” que pueda haber realizado con la empresa brasileña, sino que al mismo tiempo se las cubrirá a todos aquellos que durante la dictadura de Alberto Fujimori hicieron buenos negocios con Odebrecht, pues no hay que olvidar que esta empresa brasileña está operando en el Perú desde 1979 y que, entre otras cosas, ha participado en la construcción de carreteras en la amazonía durante el gobierno de Fujimori…con las correspondientes “coimisiones” y sobornos que el fujimontesinismo recibía y Odebrecht repartía.

Cuando se dice que la investigación abarcaría los tres últimos gobiernos democráticos de Toledo, García y Humala, se está expresando una falacia, pues si bien es cierto que las revelaciones de Marcelo Odebrecht se refieren a obras y sobornos ejecutados en EEUU y América Latina desde el 2001, eso no significa que los estados implicados no puedan extender la investigación a épocas anteriores a las que ha señalado el jefe de la red de corrupción. El temor que se descubran otros “negociazos” que involucren tanto a operadores fujimontesinistas como a aliados de Fuerza Popular, es lo que los ha llevado a que, contra todo sentido común y vergüenza, como ya es costumbre en ellos, hayan maniobrado para que la tal comisión sea presidida justamente por alguien que mantiene un juicio abierto por corrupción con la empresa brasileña.

Es para no creerlo, y sin embargo la minoría democrática en el Congreso no puede hacer mucho al respecto, pues se les podría señalar, con el cinismo que caracteriza a la bancada fujimontesinista, como obstruccionistas a investigar la “corrupción”. Es el mundo al revés. Los corruptos presiden comisiones para investigar a otros corruptos, pero de otros gobiernos, no del suyo, que fue el más corrupto en nuestra historia republicana. A pesar que Marisol Espinoza es la secretaria de esta Comisión, la última palabra la tiene el presidente de la misma.

Por eso es que el delfín de César Acuña, muy acertadamente recomendó que sea alguien de su partido quien la presida, pues, a pesar de lo que pueda decirse del líder de APP en su comportamiento académico y personal, no se puede desconocer que en la gestión pública las autoridades electas de APP en las regiones en que han sido y son gobierno han seguido y siguen una línea de transparencia. Pero el fujimorismo no iba a permitir que una Comisión tan importante y de tan insospechados alcances por lo que pueda revelar, fuera presidida por alguien que no tenga negocios bajo la mesa con los brasileños y han puesto al gato de despensero.
Una vergüenza más para el Perú a nivel internacional, pues, como todos sabemos, este escándalo traspasa fronteras.