Fecha: 22 de junio, 2016 - 4:45 am

Los funcionarios de clase en nuestro país

foto numero 26

Hola de vuelta al barrio estamos para saludarte y determinar nuestro pensamiento profundo desde una clase humilde para ustedes. Hoy nos relacionamos con los conocidos funcionarios y burócratas de nuestra región y el país.  En todas las instituciones hay un personaje al que se le suele definir en general como ineficiente, irresponsable, flojo, inútil, adulón y en ciertos casos coimero, ese es el llamado “funcionario” se lleva las palmas. Nadie mejor que él para resumir todo lo malo y todas las taras de nuestra sociedad. Pero, ¿es realmente así? o es solo parte del mito; ¿El “funcionario” es tal cual lo tiene el imaginario popular?

Lo que sigue es una apretada síntesis que recoge y resume diversas opiniones y experiencias de quienes son y han sido funcionarios en un momento (incluido el mío por cierto), es decir es un repaso desde adentro.

Para empezar hay que decir que no todos los “funcionarios” son iguales, los hay de varios tipos y niveles. Uno de ellos es el del tipo descrito al inicio, y es el mayoritario, al que denominaremos “Corcho” “El tipo que absorbe y nunca hace nada. También se tiene al funcionario “Esponja” brota de todo del tipo contrario, el eficiente, honesto, de alto nivel técnico y profesional y que actúa en función de los intereses de su institución.

También vamos a definir los funcionarios “Viajeros” son aves de paso, difícilmente se quedan en sus puestos mucho tiempo, y se debe a factores diversos como el bajo nivel salarial (no necesariamente el factor decisivo), factores políticos y/o celos profesionales. Todo lo cual, y en un frío análisis costo-beneficio, conduce a pensar que aportar a la institución sale caro y tarde o temprano optan por retirarse si antes no los han retirado, cumpliendo muchas veces y por ello solo parte de las metas que se habían trazado o las que les habían encomendado al llegar a la institución pública que fuere.

En este complejo conglomerado estatal, algo que merece decirse por constatación propia es que el “Corcho” dentro de su mediocridad es mucho más hábil y eficiente de lo que se piensa, ya que sino cómo se explica que haya creado y sostenido todo un sistema que le permite permanecer en su puesto por muchos años, sin brindar mayor valor agregado, y venga el gobierno que venga. Ello no es nada fácil y de hecho es un mérito no solo la creación del sistema, sino también su perfecta aplicación, mejora continua y sostenibilidad. Teniendo nuestra observación real y experimentando algunos funcionarios en nuestra región y el país, nos hacemos la pregunta.

¿Qué se puede hacer frente a esta situación?, que seguro le suena muy familiar a los lectores que han laborado o están laborando en el sector público. La reforma del Estado es por ahora un sueño, el tema de la carrera pública es sin duda crucial pero sigue siendo promesa pre-electoral y sobre la Cantera de Gerentes Públicos habrá que esperar un poco para conocer su efectividad.

Si se hace lo anterior con la firmeza y voluntad política necesaria se reducirían al mínimo los perros del hortelano al interior del Estado, que como hemos visto poco o nada tiene que ver con banderas políticas opositoras al gobierno de turno sino todo lo contrario. Y no obstante ser uno de los factores por las cuales el aparato estatal no camina al ritmo ni en la dirección que el desarrollo del país necesita, son paradójicamente creados y alimentados por el propio sistema.

Necesitamos profesionales con visión y perspectiva de actividades de una inteligencia moderna, además de todas las competencias técnicas y personales requeridas, de eficiencia y honestidad, debe incorporar un real compromiso con el desarrollo del país. Lo cual no significa tener un perfil empresarial, ya que el Estado es promotor del Desarrollo, el lucro y las ganancias van por otro lado. A lo que debería agregarse que la eficiencia y eficacia no son características que los empresarios tienen es mucho más de lo que uno piensa. Es nuestro pensamiento hasta la próxima.