El show se trasladó a la Banda

 El show se trasladó a la Banda

Pastillas para no dormir
Por: Alonso Ocampo

De nunca acabar son los pleitos en el municipio bandino, en retrospectiva me hace recordar la situación vivida en la provincial que concluyó con la vacancia de nueve de los once regidores que conforman el Concejo Municipal. No hay que olvidar que en el municipio bandino ya fue vacado un regidor.
A estas alturas puede notarse algunas similitudes; en la provincial los expeditivos operadores políticos del alcalde Walter Grundel llegaron a presentar tres procesos de vacancia con idéntica argumentación fáctica y jurídica contra nueve regidores, en la Banda de Shilcayo también van tres solicitudes (una que culminó con la vacancia del Teniente Alcalde Gilberto Mendoza y dos que aún están en giro), de otro lado tenemos las convocatorias a sesiones de concejo por conducto notarial, lo que ocasiona un grave perjuicio económico a las arcas municipales, ello sin dejar de lado a aquellos ciudadanos que suscriben las solicitudes de vacancia ignorando por completo el contenido de las mismas.
Sigamos con las similitudes; constantes actitudes de hostilización hacia los regidores, rehusamiento o retardo al momento de proporcionar información para efectos de fiscalización, encontrones con funcionarios, agresiones verbales de uno y otro lado, amenazas de muerte por doquier, antes contra el alcalde Grundel hoy contra el burgomaestre bandino. Excesos en actitudes y gestos de los regidores en la provincial, lo mismo en la distrital. Barras bravas del alcalde Grundel, barras bravas del alcalde Neyra.
Me pregunto ¿Qué pues les jode a los alcaldes para obsesionarse con expectorar a como dé lugar a sus regidores? ¿Que sean fiscalizadores hasta el aburrimiento? ¿Que les dificulten hacer sus pendejadas? ¿Que desnuden sus limitaciones de cualquier índole? ¿Qué estropeen sus planes políticos?
De otro lado resulta preocupante que el principal bastión social del alcalde Luis Neyra sea un sector que lamentablemente siempre ha sido usado por algunos cuestionables dirigentes, resulta más preocupante aún el silencio de los ciudadanos de la zona céntrica de la ciudad -que es la que contribuye y tributa para sostener a su gobierno local- permitiendo de ese modo que los amos y señores del distrito sean aquellos que no aportan ni un solo sol para las arcas municipales; por qué no exigen un trato justo y equitativo en obras y distribución de presupuestos.
También es sumamente extraño, hasta estúpido diría, que el alcalde Luis Neyra viva enfrascado en pleitos de bajísimo nivel -en forma y contenido- con seis regidores que finalmente se representan a sí mismos, ya que sus organizaciones políticas es decir Nueva Amazonía, APP así como tampoco Acción Popular los han respaldado orgánicamente. Adicionalmente resulta válido preguntarse qué daño podría causar un grupo de regidores que ni siquiera fueron capaces de alcanzar el número de firmas para llevarlo a consulta de revocatoria, es decir que aparentemente no tienen respaldo partidario ni de la población bandina.
El alcalde Luis Neyra no debería hacerse el ofendido cuando se pone en tela de juicio la consistencia de su denuncia respecto de una supuesta amenaza de muerte, hace algún tiempo perdió crédito cuando su denuncia temeraria y sin pruebas contra el otrora candidato Franklin Barbarán -al que acusó de contratar un sicario para asesinarlo- fue archivada, así como también su reciente denuncia por una supuesta extorsión contra algunos regidores y comunicadores sociales.
Nada justifica ciertamente los desatinos y exabruptos de algunos regidores, situación que también ocurría con los concejales vacados de la provincial, sin embargo es fácil imaginar el grado de hostilización y permanente provocación que sufren los que integran un Concejo Municipal quebrado y con funcionarios que avalados por el titular del pliego maltratan a quienes, guste o no, también son representantes del pueblo por mandato popular.
En el hipotético que los seis regidores de la banda fuesen vacados nada se detendrá, la organización municipal seguirá funcionando normalmente, lo único que sufrirá un revés importante será las labores de fiscalización ya que se tendrá que esperar que los nuevos regidores se empapen de los procesos en curso. El presupuesto de este año ya se está ejecutando, el del próximo -que es el último de este periodo municipal- podrá ser aprobado unilateralmente, según mandato expreso de la ley, por el propio alcalde aunque se oponga el concejo que se encuentre en funciones (el viejo o el nuevo)…así que todo por las huevas.

 

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