Malditos de por vida

 Malditos de por vida

Por Ricardo Quevedo Ramírez

Llama el supuesto familiar, es el sobrino que le comunica que está viniendo por vía terrestre, que no avise a nadie, será una sorpresa. Al momento de la llamada le informa el supuesto sobrino al tío de que está por la altura de Nueva Cajamarca, y que a medio día debe estar haciendo su arribo. Está viniendo en la empresa de transporte Móvil Tour.
El supuesto sobrino consigue armarle un breve diálogo al engatusado tío que no hace más que expresarle su alegría respondiéndole todo lo que le iba preguntando: ¿Dónde estás ahorita? En la casa –responde el tío-, a lo que inmediatamente agrega: es una alegría que estés viniendo, ¿y tu padre cómo está?, esta semana debo estar llamándole. Sí tío te manda muchos saludos –agrega el sobrino-, ¿Tiene el mismo número? Pregunta el tío -ya no- responde el supuesto sobrino. Me imagino que tienes su nuevo número, -si tío; pero el motivo por la cual te estoy llamando es para avisarte que estoy viajando y que debo estar llegando a medio día más o menos.
El tío empezó a compartir a la familia que el supuesto sobrino está viniendo y que debe estar llegando a medio día más o menos. En la tarde le sacaré a Lisandro a pasear; uuy, de cuántos años voy a verle a Lisandro –era el nombre del supuesto sobrino-; algo de 20 años que no le veo; recuerdo cuando era de cuatro años, me decía algunas palabras cargadas de sabiduría; a la hora del desayuno cuando escuchaba que la familia hacía referencia con el calificativo de humilde a la gente pobre, él refutaba diciendo: “no se dice humilde, simplemente se dice gente pobre”.
Estos pensamientos se iban filtrando en el recuerdo del tío. Aquél niño que en algún tiempo fue y que supo ganarse el aprecio de toda la familia. De aquél niño sólo quedaba recuerdos de un lejano tiempo que a veces se iba acentuando con cicatrices del olvido. Ese tiempo le vio crecer al sobrino, le vio hacerse adulto, le vio hacerse profesional. Y este profesional, casi de veinte años le está visitando al tío.
A 10 minutos de la primera llamada, suena una vez más el celular del tío, era la llamada del supuesto sobrino. El tenor de la conversación ahora es otro. Cambió radicalmente el contenido, y cambió también el entusiasmo y la alegría del tío que inicialmente fue toda una celebración por anticipado por la inesperada y grata noticia del sobrino.
Tío por favor ayúdeme, tengo problemas en la carretera, no encuentro las facturas de las cosas que estoy llevando; hay muchas ropas que serán para ti tío, te le estoy llevando también tu lapto, y no encuentro las facturas; tío te voy a pasar con el capitán para que converses.
-¡Aló!, señor con quien tengo el gusto. Aparentemente era la voz de un militar. Mira, te voy a decir-, continuaba la versión del supuesto Capitán-, tu sobrino realmente está en un serio problema eh, pero, las cosas hay que tratar de solucionar entre nosotros, antes que llegue el fiscal, ya le hablé a tu sobrino, cuánto es el monto que tiene que pagar, porque a simple vista esto es un contrabando, sino me presenta ninguna factura, esto se convierte inmediatamente en un delito, esto está totalmente penado señor.
El tío con estas versiones del supuesto capitán, se vio mellada su alegría y la bonita recepción que estaba ya preparando juntamente con la familia para dar la bienvenida al supuesto sobrino, se desmoronó; el tío cayó engatusado psicológicamente con las versiones firmes y amenazantes del supuesto capitán, quien además tratando de ganarle tranquilidad y confianza al tío, le iba contando sobre un tal capitán que está trabajando por esta zona y le preguntaba por tal colega cómo le iba; qué próximamente él también debe venir a trabajar por estos lugares, y que le cae muy bien está zona, y que está deseoso en comprar un terrenito.
El tío, muy inocente ya había revelado su nombre completo, incluso el lugar donde trabaja, y que para sacarle del problema a su sobrino, tenía que depositar 640 soles al número de una cuenta. A lo que el tío bastante ingenuo aceptó buscando la forma de solucionar el problema del supuesto sobrino. Copió el número de cuenta, depositó la mencionada cantidad a través del Agente BCP. Previo a este hecho, el supuesto capitán le iba engatusando al inocente tío, indicándole que no le corte. Con esto iba el “capitán” escuchando todo el trámite, la angustia y el proceso de gestión del tío, para que al celular no entre ninguna llamada, más que el propio número del delincuente que le tenía secuestrado a la vez.
Para sorpresa y lamento del tío, esto fue una vergonzosa estafa. Pues el supuesto sobrino no estaba de viaje y que continuaba en Lima.

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