¡Salvemos los barrancos de Moyobamba!


02

Me he enterado a través del Facebook, que se están rellenando los barrancos moyobambinos. En la web de sanmartinenlinea.com le piden a la autoridad municipal que “no siga rellenando barrancos para hacer calles fragmentando tan valiosos ecosistemas…”. Los ecologistas están llamando la atención sobre el atentado a lo que ya es parte de la geografía moyobambina y patrimonio sanmartinense. David Landa Tucto nos recordaba que durante la gestión de Rubén Aspajo García se había declarado la intangibilidad de los barrancos y es necesario tomar las acciones del caso, pues no habría lucidez en las autoridades para manejar el tema.

Las autoridades, los regidores, y también los asesores, deberían ser los primeros en asumir responsabilidades de gestionar lo que representa de valioso en la ciudad. Pretender ser “modernos” no significa querer desprenderse de lo que ellos podrían considerar como obstáculos al progreso. Ya quisieran tener otras ciudades esos hermosos barrancos que como jergones atraviesan la ciudad. ¿En dónde radica el buen criterio y el buen juicio de quienes asumen cuestiones decisoras en la ciudad? ¿No deberían haber previsto lo necesario a más de veinte años de haberse declarado su intangibilidad?

Moyobamba tiene su identificación con sus barrancos, como Tarapoto tuvo alguna vez con sus cocoteros, y ahora, que se ha “modernizado”, ha perdido su identidad. No basta con decir que es la “ciudad de la furia”. Y eso ocurre cuando las autoridades se dejan seducir por personas dizque de criterios modernistas, cuando no es sino una demostración de poca cultura y desapego a la tradición, a la idiosincrasia y a los valores de los pueblos. Tal vez aquí radiquen las causas por lo que está ocurriendo con los barrancos de Moyobamba.

Los barrancos de Moyobamba son parte del ser del moyobambino. Además de darle su identidad rompen con la monotonía de esas ciudades rutinarias, comunes, repetidas. Los barrancos son de usted y de mí; es de todos nosotros y la autoridad está obligada a conservarlos, protegerlos y defenderlos. Antonio Raimondi en sus “Apuntes sobre la provincia Litoral de Loreto” (1862), al describir Moyobamba, destaca la existencia de los barrancos, especialmente del Tumino, y recomienda, no destruirlos, sino evitar que sus procesos erosivos se intensifiquen. Conozco el barranco que se encuentra por Cococho: es una bendición que existan estos accidentes por lo que querer destruirlos es un crimen.

Los barrancos son una formación natural debido a procesos de erosión por el tipo de material parental del que están formados –informa Antonio Raimondi–. Desaparecerlos, solo por un equivocado criterio expansivo de la ciudad, es no tener amor a la naturaleza y destruirlos es un atentado contra la humanidad. Esos pequeños ecosistemas locales le dan variedad al paisaje, alegría y diversidad a nuestras vidas. A los barrancos debemos darles un valor agregado para que sea un factor significativo en el tema del turismo. Moyobamba no puede darse el lujo de perderlos.

¿Por qué querer eliminar los barrancos de Moyobamba? Duele decirlo: por la poca cultura y capacidad para reconocer lo valioso del patrimonio que tienen los que toman decisiones políticas; la miopía de no saber conciliar procesos de desarrollo conservando los ecosistemas; por no tener políticas de desarrollo coherentes y cuando prima la emoción del voluntarismo anodino Felizmente están saliendo voces sensatas y podemos tener esperanza de que los barrancos de esta bella ciudad sigan siendo parte de nosotros. Y si desean mi concurso, allí estaré con ustedes amigos moyobambinos.