La insoportable bulla I

 La insoportable  bulla I

La voz del editor: Lenin Quevedo Bardález
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Yo no entiendo el afán de los propietarios de algunos recreos de Tarapoto por hacer que sus comensales no puedan hablar, elevando para ello de forma considerable el volumen de sus equipos de sonido.

No entiendo a qué responde esa estrategia de poner música estridente para almorzar dañando inevitablemente la paz que debería existir a la hora de consumir alimentos.

Te revientan el tímpano, con el objetivo de llenar el ambiente de fiesta. La pregunta es ¿tan mal estamos educados los sanmartinenses para soportar sin chistar semejante abuso en contra de nuestros pobres oídos?. ¿Nos gusta escuchar la música al volumen excesivo que se estila en estos lugares?

En muchas ocasiones en estos lugares hay hasta treinta o cuarenta personas; sin embargo, en los alrededores hay cientos de pobladores que se ven obligados a perder su día de descanso soportando irremediablemente la bulla insoportable.

Pero para el municipio y para la Dirección Regional de Salud, estos no son problemas a tomarse en cuenta. He estado en un lugar divino este fin de semana, en medio del silencio del bosque, cuando fuimos interrumpidos en nuestra paz por el regueton y la cumbia de moda. Es decir, quienes deseamos dedicar nuestro tiempo a la contemplación estamos condenados a seguir sintiendo la bulla de la ciudad a pesar de todo. ¿Hasta cuando se pondrán pantalones los funcionarios?

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