lunes, junio 27, 2022

Cambio climático en Latinoamérica, cuatro ciudades están en serio peligro

La falta de agua tiene afectaciones en todo aspecto de la vida

México DF, Santiago de Chile, Lima y San Pablo podrían llegar a ser inhabitables si no se toman medidas para generar nuevas fuentes y recuperar el caudal ecológico de lagos, ríos y acuíferos. 

Urge eficiencia en el riego agrícola y la implementación de tecnologías que permitan aprovechar las aguas residuales en la producción de alimentos 

La Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua hizo un serio llamado para remediar un problema que afecta a buena parte de la región. 

El lema que la Organización de Naciones Unidas escogió para este día es “Superando la sequía juntos” y ALADYR lo interpreta como un llamado a todos los sectores de la sociedad para unir esfuerzos en contra de la que considera es “la mayor amenaza para el desarrollo y bienestar de América Latina”. 

Explicaron que, a pesar de que la región cuenta con el 31% de las fuentes de agua del mundo, según el Banco de Desarrollo de América Latina–CAF, 160 millones de personas en esta parte del continente no tienen acceso seguro a servicios de agua potable o lo tienen en condiciones precarias y que ciudades como México DF, Santiago de Chile, Lima y San Pablo podrían llegar a ser inhabitables si no se toman medidas para generar nuevas fuentes y recuperar el caudal ecológico de lagos, ríos y acuíferos. 

Especificaron que estas medidas pasan por una mayor eficiencia en el riego agrícola y la implementación de tecnologías que permitan aprovechar las aguas residuales en la producción de alimentos. A esto sumaron que los países aún no han escuchado con la fuerza que se merece el llamado de la ONU al reúso de agua: “Las aguas residuales son un recurso que ya no nos podemos dar el lujo de desechar”. 

Además, puntualizaron que el reúso para la recarga de acuíferos es importante para la recuperación de estos cuerpos de agua y que esto debe complementarse con la desalinización de agua de mar para reducir la presión extractivista sobre ríos y lagos mientras se proporciona agua de calidad para fines potables, agrícolas e industriales. 

La falta de agua tiene afectaciones en todo aspecto de la vida individual y social que van desde el desarrollo físico, dejando secuelas de por vida y signado el futuro de la persona, hasta la economía de países agrícolas o la gobernabilidad en ciudades donde las manifestaciones populares por falta del servicio son cada vez más frecuentes. 

Según el informe del Banco Mundial titulado Aguas inexploradas: la nueva economía de la escasez y la variabilidad del agua, en América Latina las pérdidas de ingresos que provoca una sequía son cuatro veces mayores que las de otras catástrofes como las inundaciones. 

“En el imaginario colectivo suelen asociarse las sequías con cortes en el servicio de agua potable pero su afectación va mucho más allá y está estrechamente ligada a la pobreza porque la falta de agua encarece toda actividad o producto humano”, puntualiza. 

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