Es más dolorosa y pesada cargar la Cruz del Mundo

 Es más dolorosa y pesada cargar la Cruz del Mundo

Sin utopias
Ricardo Quevedo Ramírez
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Cumplía sus 21 años y es motivo de celebración en la iglesia Shalón de la ciudad de Lamas. La juventud de aquel entonces se veía absorbida por las actividades festivas y los eventos espirituales ejercida con mucha entrega y capacidad carismática de parte del pastor William Panduro y su señora Cristina, lideresa de juventudes y cierva de Dios, que al esposo en las buenas y en las malas, en las victorias y en las derrotas, sabe siempre acompañarlo.

Seguir el camino de Dios, es cosa de valientes y decididos a dejar los caminos diversos que la sociedad y su mundo globalizado, sabe inyectarte en la vena de la seducción, de la intranquilidad, de mirar las cosas más ambiciosamente. Si el desafío a uno le acompaña, no escatimas ningún esfuerzo, para ponerte al día y a la expectativa del mundo.

Juvenal miraba más allá lo que la sociedad le estaba entregando: soñaba ser pastor, que hable a las multitudes, que hable con el corazón puesto en la mano, y que tanga los frutos viviendo a montones con la cosecha de la espiritualidad.

A veces sacaba la cabeza hacia la ventana de la política: soñaba ser también el político que convenza a las masas, no con las promesas, pues este estilo de la política solamente lo practican los mediocres, que miran el lado de la política sólo para los provechos personales. Juvenal, pensándolo bien, afirma, que la sociedad sin la política podría caminar bien, y quizá hasta mejor. Tan sólo con poner un par de ejemplos:

El Estado se ahorraría millones y millones de soles únicamente dejando de pagar a cuanta gente improvisada, que de pronto fueron elegidas, para asegurarse económicamente cinco años, que sea o no efectiva o fructífera su labor, el mediocre elegido tiene ya ganado su seguro de vida. ¿Por qué no distribuir los bienes del Estado con gente notable que no se presta a ninguna argucia y estrategias personales?

Juvenal tenía también la mirada por el lado del Magisterio, un magisterio que a lo largo de toda su vida histórica en el país, ha sido el sometimiento y la humillación hacia una clase social burguesa que hacían y aún lo seguirán haciendo siempre: el diagnóstico de la realidad social, cuyos resultados de baja y quizá nula alimentación de mucha gente en edad escolar, y que solamente se exige a la escuela y al docente para sacar alumnos brillantes, como si la educación fuera una elaboración de productos, cuándo más costo e inversión en bienes materiales, mejor resultado.

Con este esquema, la educación, seguirá como está, aún cuando ese docente ponga de su parte; aún cuando ese alumno, sacrifique su tiempo; aún cuando el padre de familia priorice la realidad socio-educativa de su hijo. Si el Estado sigue manteniendo a cuánto parásito convertido en político, con millones y millones de soles mensuales en pago de sueldos, estaremos siempre en la cola del desarrollo, en la cola de la educación.

Juvenal entonces optó por el pastorado, pero que en el camino chocó con duras realidades para que este sueño se vea hecho realidad. Únicamente le faltó perseverar en este camino y el triunfo de hecho que le hubiera sonreído. No es fácil cargar la cruz de Cristo, demanda entrega y fuerte pasión de servicio; pero es más dolorosa y pesada cargar la cruz del mundo con toda su carga globalizada.

Un condiscípulo suyo que juntos llegaron a la iglesia Shalón, cuyo nombre es Wilman Alegría, a este le sonrió el evangelio de Cristo por buen tiempo, un joven en aquel entonces bastante dinámico y cómico al mismo tiempo que sabía, juntamente con un grupo de hermanos, darle la sazón a toda la feligresía reunida en la iglesia. Hasta que él también se retiró, pero aún sigue las huellas del gran maestro a través de otra membrecía, que enfoca también la espiritualidad de Dios y de Cristo convertido en verbo y hecho carne.

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