viernes, enero 28, 2022
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Oportunidad 2022

Finalmente, arribó el 2022. Han transcurrido apenas una decena de días del nuevo año y ya las cosas parecen tornarse color hormiga. U ómicron, para ir más acorde a los tiempos que corren.

Se confirmó un repunte en el índice de contagios por COVID y la escalada de la tercera ola pandémica mientras los nombramientos controvertidos continúan en la administración Castillo y el Congreso persiste en consagrarse como el templo de la desfachatez. Un inicio nada auspicioso, al parecer.

Sin embargo, pese a todos los contratiempos y la crisis perpetua que se vive en estas tierras, este año nos presenta la oportunidad que siempre sentimos desperdiciar: elegir a quienes regirán los destinos de nuestra región, nuestras provincias y nuestros distritos. Decisiones que quizá antes tomábamos con cierta ligereza amparados en el capricho de nuestras simpatías o animadversiones. Tras una emergencia sanitaria que terminó siendo incluso más letal que el conflicto armado interno con el terrorismo de los 80’s, resultaría inaudito persistir en favorecer con el voto al candidato de mayor carisma o al que se engulla kilos de chicharrón o pescado pango para demostrar su “cercanía con el pueblo”. Hoy, urgen propuestas.

La pandemia desatada por el coronavirus no es la primera debacle que vive el país, ni de lejos. Y tampoco será la última. Mas no por ello deberíamos resignarnos a subsistir en un estado de calamidad permanente. Es cierto que el pésimo diseño del sistema democrático peruano juega en contra nuestra pero ponernos en modo “Poncio Pilato” tampoco ayuda. Lavarse las manos está bien para prevenir contagios, no para renunciar a la responsabilidad que nos concierne como ciudadanos.

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Dicen que la estupidez puede definirse como el infructuoso empeño de hacer reiteradamente lo mismo esperando resultados distintos. Si aspiramos a obtener algo distinto, actuemos distinto. Demandemos de los que aspiran a convertirse en autoridad planteamientos concretos, serios y coherentes. E informémonos para, precisamente, identificar aquello que es concreto, serio y coherente.

Pienso no equivocarme al afirmar que cada uno de nosotros es consciente de lo que hace falta para que nuestro entorno se encamine hacia un desarrollo que nos otorgue mayores oportunidades en el futuro. Falta mucho, muchísimo si acaso, pero el objetivo no es inalcanzable. Son, en buena medida, las malas decisiones de los gobernantes las que entorpecen el camino. Y los gobernantes son tales por las malas decisiones de los gobernados.

Con el inicio de un nuevo año siempre llegan promesas que difícilmente cumplimos: bajar de peso, darle la vuelta al mundo o ser menos ingenuos al escoger pareja. Sin embargo, de seguro hay una promesa que no nos hemos hecho y a la que sería conveniente no faltar: elegir el futuro del que queremos ser parte.

 

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