viernes, enero 21, 2022
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LEONARDO DÍAZ, campeón de cata, irá al Mundial de Catadores de Café en representación del Perú

Lleva el café en la sangre: trabaja en Moyobamba, tiene 20 años

La historia del chico invisible que hoy es campeón de cata de café peruano, irá al Mundial de Catadores de Café en representación del Perú.

Leo, como le llaman sus amigos, pertenece a ese grupo privilegiado que tiene la excepcional capacidad de diferenciar y descubrir sabores.

Leonardo Díaz irá al Mundial de Catadores de Café en representación del Perú. Esta es la historia de un joven de 20 años que trabaja en Moyobamba y que ama el café peruano. Leonardo Díaz irá al Mundial de Catadores de Café en representación del Perú. Esta es la historia de un joven de 20 años que trabaja en Moyobamba y que ama el café peruano.

Era el invisible del grupo. El que no llamaba la atención, quizás por su manera discreta de observar el evento y sus pocas palabras a la hora de las entrevistas. Mientras sus compañeros se sacaban selfies y conversaban, el jovencito tenía una calculadora en la cabeza, sacando cuentas de los tiempos necesarios para ganar.

Leonardo Díaz, a los 20 años, es el campeón nacional de Catadores de Café, un título que lo llevará directo al mundial de Polonia. “Estrategia y disciplina”, diría después, cuando su nombre se escuchó en la Expo Café 2021.

Después de siete años, este evento se concretó y fue organizado por The Speciality Coffee Community con autorización de la Central de Café y Cacao, representante de World Coffee Events en Perú.

Anggela Sara, una de las que más impulsó este campeonato, comenta, con orgullo, que ha sido una gran sorpresa que entre los 39 participantes se hayan presentado hombres y mujeres, aficionados y profesionales, y gente joven de diversas partes del país.

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Leonardo Díaz trabaja en Moyobamba. Su amor por el café lo lleva a su adolescencia, cuando descubrió el café en San Ignacio, donde sus abuelos son caficultores.

Volvería interminables veces, con curiosidad y ganas de aprender. No estudió catación. Se formó solo. Recibió consejos. Y quizás es de ese grupo privilegiado que tiene la excepcional capacidad de diferenciar y descubrir sabores que el común de la gente no tiene.

El catador de café es un profesional muy valioso en la industria del café. Está preparado para la creación, evaluación y verificación de los niveles de calidad del café. Su principal herramienta es el paladar, entre otras técnicas, y cuando cata, pone en marcha todo su sistema sensorial.

Cuando compras un café especial y te dicen que tiene notas a jazmín, a nuez de macadamia y a ciruela, posiblemente tomes la bebida sin encontrar esos sabores. No es el caso de Leonardo, quien empieza en este mundo con el pie derecho. “No puedes dejar de entrenar”

“Soy nieto de productores. Empecé ayudando en la finca de San Ignacio”, cuenta, y no deja de agradecer a Dios.

En otro momento, Leonardo detalla que en la competencia había excelentes catadores, pero él trataba de no pensar en todo lo que ellos sabían, y se enfocaba en lo que sabía manejar: la estrategia. El café lo tiene en la sangre.

“Sabía que había grandes catadores, y si bien eso me ponía nervioso, también me decía ‘que pase lo que tenga que pasar’. No voy a revelar mi estrategia; sin embargo, calcular el tiempo de todos y él que yo iba a tener fue fundamental. Gracias a mis abuelos aprendí de cosecha, de procesos y de café en general. Todas mis vacaciones las pasaba en la finca, y creo que eso ha sido bueno. Tengo un tío catador, que me orientó”, quien, en pleno evento, al ser entrevistado por Sara dijo que estaba en el campeonato para probar suerte. Así discreto, sencillo, como invisible.

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Cuando pasó a semifinales y luego a finales, Sara no dejó de recordar que “el chico que no quería participar” se impuso.
A partir de ahora, Leonardo debe practicar a diario, es decir, entrenar su olfato y paladar.

“Perú tiene para exportar no solo café. Tiene profesionales de café extraordinarios”, invocar a la industria para financiar su capacitación y presentación en Polonia.

“Tenemos gente competitiva, joven y con muchas ganas de no parar. y los jóvenes hoy nos sorprenden”.

CONFESIONES DE AMOR POR UN BUEN CAFÉ

“Todo pasó desapercibido. Cuando gané, le escribí a mi madre y a mi padre, y se pusieron muy contentos. Pocos amigos sabían de mi participación”, relata Leonardo.

El chico que pasaba vacaciones en la finca de los abuelos se alista ahora para ir a Polonia. Espera encontrar oportunidades y que los más jóvenes –ya interesados en el café– encuentren espacios de formación.

Leonardo, el joven de “la trayectoria invisible” dice que la clave de todo es preguntar, y él se ha hecho muchas preguntas a su edad. Esa curiosidad lo ha llevado a ir más allá de una taza de café.

 

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