Desconfianza y desequilibrio 

 Desconfianza y desequilibrio 

Noticias SER 

La aprobación por insistencia de parte del Congreso de la República de la ley de desarrollo constitucional sobre la cuestión de confianza, que había sido observada por el Poder Ejecutivo, abre un nuevo capítulo en el tira y afloja entre ambos poderes del Estado. De esta manera, el Parlamento avanza en su propósito de “blindarse”, en busca de evitar una disolución como la que se experimentó en 2019. 

La contienda entre poderes no se limita al escenario parlamentario. A los choques o provocaciones vía redes sociales y medios, se suma el ámbito del Tribunal Constitucional. Ahora que el Ejecutivo prepara una demanda de inconstitucionalidad, cabe recordar que tras el fallecimiento del magistrado Carlos Ramos, la composición del TC ha cambiado, existiendo un virtual empate entre sus integrantes. 

Más allá de los argumentos jurídicos a favor y en contra de la norma, lo que queda claro es la imposibilidad de superar la crisis política abierta desde julio del 2016. De momento, el saldo juega en contra de la Presidencia de la República, cuyo poder se ha visto minado, mientras que el Congreso de la República luce fortalecido a instancias del conflicto. Teniendo en cuenta la vocación desestabilizadora de algunas bancadas de oposición -acompañado de un coro mediático y algunos sectores empresariales-, la modificación de la cuestión de confianza podría ser solo un paso en el camino de intentar una vacancia del presidente Castillo. 

Si bien una vacancia presidencial a escasos meses de inicio del gobierno, sigue siendo poco probable, en caso se diera, es necesario considerar a qué clase de escenario social nos puede conducir, dado el importante respaldo que mantiene el presidente Castillo fuera de Lima, donde la conflictividad va en aumento. En cualquier caso, generar una crisis de esta naturaleza para colocar en la presidencia a la vicepresidenta Dina Boluarte no significa mayor cambio para los opositores. 

En Noticias SER hemos señalado en innumerables ocasiones que la ciudadanía está más que cansada del triste espectáculo que nos brindan los poderes del Estado en su descarnada lucha por el poder, y la incapacidad que muestran para llegar a acuerdos en bien del país. Esta situación no puede continuar. Es imprescindible que las fuerzas políticas que se dicen democráticas cierren el ciclo de inestabilidad política y se comprometan a buscar respuestas a los grandes problemas nacionales.

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