¡Libérate!

 ¡Libérate!

Lo tocamos cada 2 segundos. El sonido o vibración paraliza cada uno de nuestros sentidos. Solo podemos sentirnos bien si lo tenemos cerca. Las noches con él se convierten en largos desvelos y solo imaginar perderlo, horroriza

Hace unos días todo se puso de cabeza. Las personas estaban de un lado a otro, desesperadas tratando de conectarse a una red y poder utilizar las redes sociales. Mientras eso sucedía, todo se volvía un caos, aunque para algunos esto cayó como anillo al dedo y aprovecharon la ocasión para evitar cumplir con ciertas responsabilidades a través de las plataformas digitales, solo unas cuantas inhalaron paz y agradecieron poder desintoxicarse del mundo online un par de horas.

El teléfono móvil y su tan ligada dependencia en nuestras vidas, se vio reflejada esta semana cuando Whatsapp, Instagram y Facebook colapsaron, dejando a más de uno con crisis de ansiedad.

En tiempos de pandemia, el teletrabajo, las clases online y el entretenimiento facilitado por las plataformas digitales han sido muy útiles para hacer frente al encierro, pero lograron algo mucho más peligroso: incrementar cuadros adictivos a los teléfonos móviles.

Es común ver en la calle, reuniones familiares, citas médicas y hasta en clases virtuales a niños, adolescentes y adultos en modo zombie, sin poder caminar, comer y hasta estudiar por estar pendientes de las interacciones en redes sociales, los likes, las fotografías, ganar algún juego en la red y compartir una vida de fantasía ante los ojos del resto.

¿Cómo afecta a la vida cotidiana el uso excesivo de los celulares? Los smartphones son una de las herramientas más utilizadas y fueron ideados como una tecnología social que permite la conectividad en tiempo real con otras personas, pero hoy en día su mal uso está incrementando los casos de nomofobia, incluso desde muy temprana edad.

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Tras teclear en internet, encontramos que “La nomofobia es el miedo a estar sin celular o a desconectarse de cualquier dispositivo móvil con internet. Esta adicción ha aumentado con el tiempo debido a la alta penetración y uso de las nuevas tecnologías desde los dispositivos móviles, trayendo así afectaciones no solo en la salud de las personas sino en su interrelación con la realidad”.
Esa dependencia al uso de celulares, se puede identificar con la falta de capacidad de dejar el teléfono móvil durante una conversación, sentir pánico por quedarse sin batería, frustración por no tenerlo cerca. ¿Lograste identificar a alguien con esos síntomas o características?

Sudar frío, no prestar atención, dejar de comer, evitar conversar con más personas, sentir vibraciones del celular sin tener lo cerca, son solo un par de situaciones que nos coloca en el grupo de las personas adictas al celular.

Los teléfonos móviles siempre serán una pendiente resbaladiza, ya que se convirtieron en el todo de las personas, en esa esencia que los mantiene sin vida y esto se da por el sinfín de aplicativos y páginas con las que cuenta y que vuelve loco a más de uno.

No será fácil, pero intenta liberarte, cambiar un comportamiento que está consumiendo mucho de nuestro tiempo y esfuerzo, es el compromiso para valorarnos y sentirnos importantes.

Que se sigan dando caídas de redes para desconectarnos de todo y depurar aquello que nos estresa. Total, liberarse de todo es rico … y tú ¿qué esperas?

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