KUMBHA MELA EN AMÉRICA, LA YENTRAM YOGA Y EL ALMA DE LAS COSAS

 KUMBHA MELA EN AMÉRICA, LA YENTRAM YOGA Y EL ALMA DE LAS COSAS

La próxima realización, el 2022, del Quinto Kumbha Mela del Saber en América; Magno Peregrinaje y “Reunión del Aguador”, que reunirá a miles de personas en su recorrido hacia los Grandes Centros de Peregrinaje y nuevos Centros Geognósticos del mundo como Lima, Cusco y el Monte Dr. Sajama (como ANTES lo fueron el Tíbet y el Monte Kailas) propicia que vayamos compartiendo aportes de Enseñanzas trascendentales que nos permitan realizarlo en la mayor dimensión, para alcanzar más plenamente las Sublimes vivencias que nos tiene reservadas -si es que nos preparamos para ello- logrando elevarnos de simples turistas a verdaderos Peregrinos gracias al SABER.

En ese sentido, nos aporta Richard Nieburh:

“No existe una división estricta que distinga a los turistas de los peregrinos. No obstante, están los que viajan por el mero deseo de ver, oír, tocar algo nuevo, sin la menor expectativa de lograr algún cambio, y están los que atraviesan umbrales conscientes de su necesidad de transformación (…) el simple viajero es incapaz de conciliar lo nuevo con lo viejo, lo familiar con lo extraño, la elegancia conocida con un esplendor casi rayano en lo grotesco; en cambio, el peregrino posee un símbolo que le permite vislumbrar una armonía más compleja. El turista reacciona sobresaltándose, para luego actuar con indiferencia o desdén; en el peregrino, la sorpresa [“Slishtata” = “Estado de Asombro”, en la Jñana Yoga] da lugar a la renovación (…)”

“La frase “expulsado fuera de la visión habitual y delimitada de las cosas” resume la experiencia de los peregrinos en general (…) El peregrinaje le da nuevo sentido al término EXPERIENCIA (…) En su acepción más superficial, “experiencia” expresa la serie de momentos casi idénticos que componen la loca carrera cotidiana; en su acepción más completa, implica algo más: la incorporación a nuestro interior de lugares y seres que antes nos resultaban desconocidos y la consecuente expansión de nosotros mismos, lo que nos renueva y nos emparienta más profundamente con la Tierra, sus elementos y su gente (…) La experiencia del peregrinaje nos aleja de nuestro hogar; nos traslada hacia una realidad hasta ese momento inimaginada.”

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En el mismo tenor nos aclara y revela un incomparable e inmenso Peregrino como el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares, sobre el Peregrinaje en su esencia, como relación y contacto con el Alma de las Cosas:

“Sobre el alma de las cosas tendríamos que detenernos, casi decir, inmensamente. Sobre todo, en relación con la sensibilidad del mensaje de las cosas. Su propio contenido, el fijar nuestra atención para comprender el contenido de su mensaje, su vida misma, su expresión. Ya que en el recorrido uno va encontrando diferentes aspectos sencillos de la vida diaria pero que tienen también su fuente de revelación.”

“Por ejemplo, el AMBIENTE…Cuando aprendemos a percibir el ambiente de una ciudad, en poco tiempo y en lugar de llegar con un criterio cerrado, lleno de juicios preconcebidos por la experiencia de nuestra propia ciudad, a llegar a otra ciudad más bien nos mostramos receptivos y aprendemos el sentir-vivir de un nuevo ambiente quizás muy diferente en el cual no necesariamente tenemos que entrar en comparaciones ya que sería muy difícil comparar una ciudad como Nueva York o como Buenos Aires con un pequeño pueblecito que visitáramos en las Islas de los mares del Sur. Más bien, la comparación no tendría mayor objeto, sino buscar, por el contrario, la expresión intrínseca, la expresión latente, el mensaje potencial.”

“Si tuviéramos que hablar del Peregrinaje en relación con el mensaje potencial, diríamos que queda latente en nosotros mismos mucho tiempo más del que dura el Peregrinaje mismo (…) Por lo tanto, dentro del alma de las cosas está su implicación en el tiempo. ¿Hasta qué punto hay la dimensión del tiempo en el alma de las cosas? ¿Es el tiempo una parte de esa alma? Y si es el tiempo ¿cuál es su contextura? Porque a través del tiempo, en lugar de borrarse, quizás la esencia de un determinado mensaje más bien va despertando corrientes de revelación según las experiencias de las diferentes generaciones que se van acercando a aquella cosa de la que se descubre el alma. El sabio oferente de San Agustín [milenaria estatua precolombina en Colombia] quizás con tres mil años o quién sabe cuánto tiempo, está ahí presente, con sus ojos abiertos, siendo visitado por diferentes generaciones y dentro de ello ese CONTENIDO, ese Yentram como se diría en la Yentram-Yoga, esa fusión de la consciencia individual con la Consciencia Universal mediante el significado de las cosas, surge inmediatamente como vía yoghística MUY HERMANA DE LA JÑANA YOGA [Yoga del Saber-Sabiduría] para adentrarse en la identificación de nuestro ser a través del significado de las cosas que descubrimos (…) sería indudablemente una yoga del significado, una Yentram-Yoga.”

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Continúa:

“(…) una práctica muy hermosa de un principio de identificación mediante la visualidad, una yentram yoga, como parte de la jñana, en una identificación mediante el significado de las cosas en la inmersión en su ambiente.”

“Según el Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, existen 18 vías de la Yoga y la Yoga Yentram que Él me encargó fue la de la «Jñana», «Saber» para la «Bahkti», la «Jñana Yoga» vía de la realización a través del estudio, el conocimiento.”

“(…) Es una lástima esa carencia de Jñana para contemplar los Yentrams…”

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