ERRORES EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL. PARTE II

 ERRORES EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL. PARTE II

Continuamos mencionando otros errores muy frecuentes que cometemos en la alimentación de nuestros niños.

• HABLARLES DE NUTRICIÓN MIENTRAS ESTÁN COMIENDO.
Cada vez que se coman un tomate o un pescado no hace falta contarles qué nutrientes tiene ese plato o cómo va a repercutir en su organismo.

Nutricionistas destacan que, aunque hablarles de la importancia de la nutrición es fundamental, el momento de la comida (desayuno, almuerzo, cena o meriendas) no constituye el mejor momento ni escenario para esas explicaciones.

• PROVOCAR DRAMAS EN LA MESA.
La comida familiar es un momento para compartir y estar a gusto.

Hay que evitar que los niños asocien la comida con tensión. Resulta fundamental fomentar un ambiente sano en la mesa y crear buenas sensaciones en torno al momento de la comida.

• LOS NIÑOS NO PUEDEN COMER SOYA.
La soya y otros alimentos a base de soya pueden tomarlos con moderación.

Incluso en las niñas puede reducir el riesgo de cáncer de mama en el futuro.

La soya es saludable, es una fuente completa de proteína vegetariana y es consumido en muchas dietas tradicionales.

• HAY QUE HACER COMIDA ESPECIAL A LOS NIÑOS MÁS “SELECTIVOS”
Si el niño no sufre ningún tipo de intolerancia o alergia a ciertos alimentos, esta no es una buena opción.

Lo ideal es que los niños tengan una amplia selección de alimentos nutritivos y saludables para que escojan los que más les gusta.

Lo mejor es servir platos de comida que le gustan a los niños e ir introduciendo nuevos alimentos poco a poco, y si no les agrada mucho, insistir de vez en cuando.

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• SE DEBE OCULTAR O CAMUFLAR LAS VERDURAS PARA QUE LOS NIÑOS LAS COMAN.
Si se ocultan o camuflan las verduras en las comidas de los niños, es cierto que estarán teniendo un aporte adecuado de nutrientes, pero estos niños no serán conscientes de los beneficios de las verduras.

En este sentido, es mejor exhibirle la comida (toda ella) de forma atractiva, con una variedad de colores y de formas.

Además, también es necesario que seamos un buen ejemplo y que se muestre lo agradable o rico que estamos comiendo las verduras.

Los niños estarán más dispuestos a comer verduras si siguen nuestro ejemplo.

No será de la noche a la mañana, pero se podrá conseguirlo.

Mientras tanto, se pueden hacer recetas fáciles para que las verduras resulten más atractivas.

• EL JUGO DE FRUTAS ES UNA NECESIDAD PARA LOS NIÑOS.
El jugo de frutas (sobre todo los comerciales, los que vienen envasados), no son una necesidad para los niños, y tampoco para los adultos.

Lo que realmente es una necesidad y no debe faltar ningún día de nuestra vida es el agua. El agua es lo único que nos quitará la sed, que nos hidratará.

Eso sí, los jugos tienen buenos sabores y eso nos gusta, siempre y cuando que sean naturales y hechos en casa, entonces sí serán opciones saludables.

Lo mejor que podemos hacer es ofrecer a los niños frutas para comer de forma natural, se recomienda brindar de 2 a 3 porciones frutas durante el día

Para que puedan conocer el beneficio de consumir frutas naturales en lugar de jugos envasados, les damos el siguiente ejemplo: una manzana mediana contiene 95 calorías, 4.4 gramos de fibra y 19 gramos de azúcar natural, mientras que un jugo de frutas comercial tiene 114 calorías, 0.5 gramos de fibra y 24 gramos de azúcar (también añadidos).

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• “NEGOCIAR” PARA QUE INGIERA UN ALIMENTO SALUDABLE DÁNDOLE LUEGO UNO POCO SALUDABLE.
Un ejemplo de negociación es el siguiente: “si tomas esta verdura, te doy una galleta”. Lo que se consigue al actuar así, es que el niño sobrevalore la galleta e infravalore la zanahoria.

Un enfoque que puede resultar útil para fomentar el consumo es el refuerzo positivo: “¡qué ricas estas zanahorias!”.

Otra alternativa es dejar que exploren los alimentos para que los disfruten y sigan comiendo.

• LAS COMIDAS FAMILIARES LLEVAN MUCHO TIEMPO.
Cada vez, más personas consideran trabajoso y engorroso preparar una comida familiar por la dedicación y el tiempo que se utiliza para que salga todo bien, y al pensar en preparar una, se les hace un mundo.

Nos olvidamos de que, si el niño come con la familia, será mejor y los datos demuestran que estos niños tienen menor predisposición a la depresión, mejoran su nivel académico y en las relaciones sociales.

Por eso, lo mejor es la comida en familia.

Genera bienestar en torno a la comida y una rutina, ofrece una oportunidad de hablar con la familia.

Además, hay que tener en cuenta que, en promedio, a los 2 años los niños empiezan a decir no y se rebelan contra determinados alimentos. El problema es que, generalmente, los padres quitan esos alimentos que rechazan desde el primer momento y se acaba restringiendo la alimentación y faltan nutrientes.

Otro problema frecuente es que los padres obligan a tomar los alimentos de forma autoritaria y nadie disfruta la comida.

Pueden sugerir temas a tratar, a través del WhatsApp 9999 6 2366
Dr. HÉCTOR PEREDA SERNA – PEDIATRA
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