CON DOS EN LA CAMA

 CON DOS EN LA CAMA

La cama es ese espacio cálido, íntimo y mágico, preciso para despojarse de todo y donde se puede volar sintiendo las sábanas acariciar el alma hasta llegar a la cima del placer.
He pasado miles de noches en vela pensando una y otra vez en cada fantasía y pasaba el tiempo y mis sueños no se hacían realidad, pero hoy fue distinto, estoy cumpliendo 32 años y amanecí con dos hombres en mi cama y me siento plena. ¡Por fin se me hizo!

Es indescriptible tener dos hombres en la cama, pero a la vez es fascinante, porque mientras uno me dice “buenos días, mi amor”, el otro balbucea diciendo “agu”, a veces se carcajea, otras llora pidiendo ser amamantado y rara vez su rabieta se convierte en despertador.
Sí, me refiero a una fantasía distinta, una fantasía que hizo que me ausente por más de un mes de Con Aroma a Café. Hoy retomo este espacio con más fuerza, con la misma picardía, con más ají, pero con más sentimiento, algo que solo la maternidad puede generar.

Así que tenemos lo mismo y más de Con Aroma a Café y aprovecho este momento para apagar las velitas de la torta que imaginariamente deseo compartir con cada uno de ustedes, mis lectores.

En pleno día de la juventud y de la primavera, hacemos un stop a todos los temas políticos, a la participación de Castillo en la ONU, a Bellido, a las cenizas de Abimael. También dejamos de lado al alcalde de Tarapoto, sus viajes y su controversial ciclovía. A las cifras desmotivadoras de Covid y a los inconscientes que no comprenden la magnitud de esta pandemia.

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Hoy no solo quiero celebrar mi cumpleaños, quiero recordarles que este espacio, aunque no es una cama, es el lugar perfecto para despojarnos de todo, sin temor a ser censurado y que estará más candente que nunca, porque la vida sin ají no tiene sabor.
Por eso, a ti que me estás leyendo, te comparto un poquito de la crema de esta torta preparada por mi onomástico, para que esa dulzura te recuerde que la vida está llena de buenos momentos a pesar de que pareciera que no.
Hoy me toca disfrutar no solo de la cama sino de mi día y lo inicio con ustedes, mis fieles lectores.

Nos vemos la próxima semana, con un café más negro, amargo y sumamente caliente, sobretodo con ese aroma que a ti y a mí nos encandila.

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