Una irresponsabilidad tremenda frente al país

 Una irresponsabilidad tremenda frente al país

A pesar del voto de confianza obtenido por el gabinete Bellido, los sobresaltos para el gobierno parecen no tener fin, en buena medida por responsabilidad de la troika que el premier conforma con el presidente Castillo y con Vladimir Cerrón. A estas alturas es bastante claro que son los principales proveedores de las municiones de la torpe oposición de derecha y de los grandes medios de comunicación que la respaldan.

La ciudadanía contempla desconcertada tanto el incierto rumbo del gobierno como a la desaforada oposición que todo lo ve comunismo, terrorismo, interpelaciones y censuras de ministros. En ambos casos, gobierno y oposición, lo que vemos es una irresponsabilidad tremenda frente a un país que está a la espera de la anunciada “tercera ola” del covid-19 y que se juega sus escasos recursos frente al alza del dólar y de los precios de los productos de primera necesidad. Asuntos que se sabe urgentes como la vacunación, la reactivación económica, la reposición de los servicios de salud y la continuidad de la educación escolar simplemente no forman parte de los intereses de la clase política.

En ese contexto, los intercambios altisonantes y superficiales que tienen lugar en los medios o desde los escaños congresales, son el ruido de fondo de una pobreza política agobiante. En ninguno de nuestros actores parece existir voluntad de llegar a acuerdos mínimos que garanticen un horizonte de gobernabilidad. Y es que mientras unos pugnan por sus cuotas de poder al interior del gobierno, otros han optado por tumbarlo al costo que sea o por negociar votos en el parlamento a cambio de futuros réditos (electorales o, quien sabe, gubernamentales).

Te puede interesar:  De la vacancia y otros infortunios

En Noticias SER queremos expresar nuestra más profunda preocupación por el rumbo incierto de nuestro país. Nos queda más claro cada vez que ni en el gobierno ni en la oposición hay interés de resolver la crisis que vivimos, al contrario, parecen gozar sumergidos en la misma, mientras nuestra democracia está en vilo. Solo queda, como tantas otras veces, apelar a la ciudadanía para que exija a la clase política que deje de jugar con el presente y el futuro de los peruanos y peruanas.

Continúa leyendo