Su majestad: El Juane sabor y encanto natural de la Amazonía

 Su majestad: El Juane sabor y encanto natural de la Amazonía

Con sus variedades aromas y sabores, es el plato símbolo de nuestra selva.

En la noche del 23, hombres y mujeres de la Amazonía acuden a los ríos a purificarse; a este baño se le conoce como “el baño bendito”, pues se cree que en tal fecha San Juan bendice los cauces de los ríos y quebradas y, quien se bañe en ellos tendrá felicidad y salud durante todo el año.

Los antiguos celtas llamaban Alban Heruin a este festival y su principal significado era el de celebrar el instante en el que el Sol se hallaba en su máximo esplendor. Realmente la noche del solsticio es la del 21 de Junio, aunque la Iglesia la ha adaptado a la festividad de San Juan con fecha 24 de junio. La fiesta religiosa de San Juan llegó a la selva peruana con los conquistadores españoles y al coincidir con la fecha del Inti Raymi o Fiesta del Sol, se alimentó de elementos y rituales prehispánicos, convirtiéndose en una celebración popular, fusión de lo nativo y lo foráneo. Esta simboliza la purificación del agua y el júbilo por los dones de la naturaleza. Son días de reflexión, pero también de jolgorio y alborozo que inspiran sentimientos de hermandad y de unión.

Uno de los mayores encantos y que deslumbra a sus visitantes es el especial fervor y entusiasmo con que se vive cada una de sus festividades, la festividad de naturaleza popular, fiestas llenas de color y folclore en sus calles, en sus plazas, sus ríos y lagunas, de sus sabores y encantos, de la alegría natural de su gente.

Y es que, en medio de esa naturalidad, nace el sabor y el encanto de su
majestad: El Juane.

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Y es que, “de la selva, su encanto”, el oriente que contagia por su cálido ambiente y que te lleva a vivir un mundo de nuevas experiencias en medio de la naturaleza.

Orígenes de una fiesta espiritual

El inicio de esta devoción se remonta a los tiempos de la colonia, cuando un grupo de misioneros nombró a San Juan Bautista, como santo patrono de la amazonia peruana en conmemoración de su nacimiento. Durante los primeros años, la celebración religiosa empezó a ser acompañada por alegres reuniones sociales en las que no faltaba la música y las danzas. La fiesta ganó en arraigo y se siguió conmemorando sobre todo en fuentes de agua, como ríos y lagunas, en señal de purificación y por el importante vínculo que mantuvo el personaje bíblico con este recurso natural.

Algarabía en toda la Amazonía

Pero sin duda, el elemento central de toda la fiesta es el Juane, que se disfruta en el oriente peruano, en comunidades ribereñas de la baja Amazonía, se enciende fogatas llamadas shuntos, como rituales de purificación que, según la tradición, atraen la felicidad a los hogares y ayudan a afrontar la nueva etapa del año con prosperidad y fervor.

Sobre el Juane existen múltiples estudios e investigaciones y la historia se seguirá enriqueciendo desde la diversidad de sus condimentos y formas de preparación, pues todas están íntimamente ligadas a la pluriculturalidad selvática, para alguno de origen precolombino.

Para escritor, Roger Rumrill García, sostiene que El Juane pudo haber sido un tamal español, pues casi todo su contenido en su elaboración es netamente importado. Es el caso del arroz, la gallina, las aceitunas y el huevo, a excepción de su envoltura que es de hoja de bijao, el cual proporciona su sabor, esencia y aroma, y el bijao también con sus variedades, pues siendo el wira bijao el más apreciado, por el aroma y el sabor que le da en su cocción

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Según Julio C. Tello, es absurdo atribuir la creación de esta vianda a los españoles llegados en el siglo XVI, que es del período pre cerámico y que tienen más de 10 mil años de historia y toda creación cultural peruana antigua tiene raíces selváticas.

Los nativos de las cuencas del Río Mayo, el Marañón, el Huallaga o el Ucayali cocinaban alimentos en canoas de madera o bateas cambiando las piedras calientes hasta que el agua hierva. Ellos utilizaban hojas de plátano, heliconias y bijao. Sus alimentos hechos se cocían a término medio, lo que en lenguaje selvático se llamaba “huanar”, de donde deriva la palabra «huane» o juane, y que significa: “amortiguado”, “modificado” o “cocido a medias”.

Según Julio C. Tello, los primeros juanes fueron preparados a base de yuca, pescado, callampa y huevos de aves silvestres. Más tarde, con la llegada de los españoles, se agregaron productos traídos por ellos y así es como aparece el juane con carne de gallina, huevos, aceituna y condimentos tal como muchos conocemos.

Según Rumrrill, el primer juane habría sido preparado en Moyobamba y bajo el nombre de Rumu Juane o Juane de Yuca señala.

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