YA NO ME LLAMES

 YA NO ME LLAMES

Suena y me emociono, pero cuando aprieto el botón me doy cuenta que es el mismo de siempre, aquel que insiste una y otra vez y no se da por vencido a pesar del continuo rechazo.

La pandemia ha generado que estemos conectados a nuestro celular para poder trabajar virtualmente, no hay momento del día en el que éste aparato tecnológico no esté cerca nuestro, sin embargo, lejos de generarnos tranquilidad, nos termina llenando de estrés cuando entra una llamada y no es quién esperamos que sea.

Estoy segura que más de uno viene siendo acosado telefónicamente durante estos tiempos, en donde llaman no sólo de un banco sino de más de cuatro, con la finalidad de ofrecerte beneficios y campañas milagrosas que según ellos no puedes dejar de aprovechar.

El mismo mensaje para todos, como que por tu buen pago puedes acceder a préstamos sin intereses, que el banco solo te da este beneficio con exclusividad o que acumulaste puntos que debes aprovechar. Un sinfín de estrategias de marketing para poder persuadir y podamos decir “Sí” y enyucarnos los intereses, porque no nos dejemos mentir, éstas empresas, jamás pierden.

Al día recibo más de 30 llamadas, sea de día o de noche, no importa y muchos dirán “No respondas y punto”, claro, sería una excelente manera si podría identificar el número telefónico, pero no es así, porque por trabajo remoto, los call center llaman de números celulares comunes y corrientes, que nos desvían y hacen pensar que puede ser el vendedor, como un familiar, jefe o cliente.

La llamada que llega como un intruso a nuestro teléfono celular por parte de una empresa representa una invasión de nuestro espacio privado, por ello ésta desagradable práctica termina por perturbar el día a día.

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Empresas de servicios financieros y compañías telefónicas son las más recurrentes en estos temas, llegando a acosar a clientes prospectos.

Informándome al respecto, descubrí que el Perú se ubicó como el segundo país más afectado por acoso telefónico al registrar el bloqueo de millones de comunicaciones.

En setiembre del 2018, el Ejecutivo publicó un decreto legislativo que modificó la Ley del Código de Protección y Defensa del Consumidor, mediante el cual se prohibió que las empresas realicen llamadas y envíen mensajes de texto para ofertar productos o servicios a los consumidores sin que ellos no hayan dado su autorización para dicha práctica.

A pesar que existe leyes que nos amparan, éstas al parecer sólo están de adorno, porque cada año el hostigamiento es mayor, tanto que no puedes disfrutar un domingo en casa o una relajada velada por la noche sin que el teléfono no suene y en la otra línea una señorita o un joven quiera venderte algo.

Antes se temía a un acoso de delincuentes, sin embargo, ahora el acoso telefónico se ejecuta por empresas que quieren vender a todo costo y eso representa una violación al derecho que todos tenemos de proteger nuestra intimidad personal.

Con tanto estrés, estamos para tratar de vivir relajados y éste acoso telefónico no ayuda en nada.

Por eso, ya no me llames, por favor.

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