A un año de su partida: Julio Alberto Quevedo Chávez

 A un año de su partida: Julio Alberto Quevedo Chávez

VIVES Y VIVIRÁS EN NUESTROS CORAZONES

Hace un año que nos dejaste a la eternidad, pero tu recuerdo sigue siempre en la memoria de tus familiares y amigos con quienes compartimos gratos momentos cuando estudiábamos en las aulas de la Escuela Normal de Varones de Moyobamba y laboramos como docentes.

Como no recordar siempre tu actitud comunicativa directa y a través de escritos en el pizarrín que se ubicaba frente al patio del local de la Escuela Normal de Varones de Moyobamba donde nos formamos para ser profesores; como no recordar las travesuras que hicimos en el internado de dicha Institución Educativa, especialmente en los momentos que nos servían los alimentos; como no recordar las serenatas que solíamos llevar a nuestras amigas lluyllucuchanas y zaragozanas,

Siempre fuiste una persona con proyección comunicativa, recuerdo que conducías programas radiales informativos como “La voz del Río Mayo” a través de la emisora de propiedad del señor Zenovio Tupac Yupanqui David que se ubicaba en la segunda cuadra del jr. San Martín.

Siempre te recordaremos como un maestro digno, pues laboraste en las aulas y en la gestión educativa como Director de la Institución Educativa Primaria de Varones del distrito de Morales donde concluiste tu actividad docente para concentrarte en la comunicación periodística a través de la revista “El Tarapotino”, el diario VOCES y los programas noticiosos que transmitías a través de las emisoras radiales de la ciudad de Tarapoto.

Julio, tu recuerdo permanecerá en nuestra memoria porque fuiste una persona comunicativa y de bien para los tuyos y la población Tarapotina y Sanmartinense.

Siempre te recordaremos como un personaje digno y ejemplar para tu pueblo natal y la región San Martín.

(Darwin Bocanegra Tavera.)


ASI ERA MI PADRE

Los problemas lo convertías en oportunidades, y vaya que siempre los hubo; pero siempre los afrontaste estoicamente.

Hablar de mi padre, es hablar el olor a tinta y a papel, del stencil al offset, y de la máquina de escribir donde hacías maravillas en la diagramación a las electrónicas con margaritas y finalmente a las computadoras.

Siempre quisiste ser la voz de los sin voz, allá por los años 70, en plena dictadura militar, enarbolaste la bandera de Tarapoto, e iniciaste la lucha para la consecución de la ansiada Universidad, que el pueblo luchó con sangre, para que ahora se convierta como una especie de Juego de Tronos, donde grupúsculos luchan por el poder.

En esa lucha, fuiste víctima de las circunstancias, de aquellas macabras voces que no escuchaban al pueblo y la represión era su lema, vejado hasta más no poder en la comisaría de Tarapoto, donde fuiste torturado y vejado, cuando tu único delito fue la lucha por un pueblo que carecía de todo.

Son muchas las anécdotas que pasaste con la revista “El Tarapotino”, aquellas noches infinitas culminando la edición, donde a veces no podía faltar un par de heladas, por la sed y el calor agobiante.
Recordar a “El Tarapotino”, esa revista cuyas páginas se convirtieron en denunciante de los atropellos contra la ciudad que ya te había adoptado como su defensor.

Acorde con los nuevos tiempos, no te amilanaste, y se hizo “Voces”, el diario que perdura ahora con 16 años, esperando la mayoría de edad, que de todas maneras, hoy derrame lágrimas de tinta, ya que haces extrañar en los teclados, donde dejabas volar tu inspiración en esa gran pasión tuya, escribir que es la manera más profunda de leer la vida.

Cuan caprichoso es el destino, que hoy a un año de tu partida, espero que el viaje eterno te lleve donde Trotsky y poder conversar sobre las revoluciones, o talvez con Guillermo Aguirre y Fierro para recitar a viva voz “El Brindis del Bohemio”, porque aunque nos dejaste, mi corazón dice que no te has ido todavía.

Hasta siempre viejo.

(Julio Alberto Quevedo Bardález)

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