ESTAMOS A TIEMPO

 ESTAMOS A TIEMPO

De pronto despierto y parece que la pesadilla terminó, que todo pasó, que la normalidad volvió a nuestras vidas, que no existe temor, que no hay sufrimiento y las muertes no son la noticia del día.

Claro, todos queremos eso, pero no es así, sin embargo, lo pareciera, ya que los locales han abierto para atención sin respetar protocolos y aglomeraciones, como los centros de diversión que por más intervención que realicen, vuelven a abrir una y otra vez.

Los lugares para realizar deporte se han extendido, no solo hay gimnasios, sino casas adaptadas para que grupos de personas realicen ejercicio sin mascarillas ni distanciamiento.

Los mercados y supermercados siguen repletos de personas que salen entre 3 o 4 a realizar compras, como si estuviéramos en total normalidad. Y por si fuera poco, la gente camina con la mascarilla en cualquier lugar menos en donde debería estar, cubriendo nariz y boca.

El gobierno lanza un decreto tras otro con nuevas medidas de protección para evitar la propagación y las personas siguen sin tomar conciencia y las consecuencias se vuelven fatales.

Basta con entrar a redes sociales para darnos cuenta que la gente se está muriendo, las condolencias son pan de cada día y se vuelven tan cercanas, que pareciera que pronto nos llegará la hora de partir.

Lo peor de todo, es que este virus está llegando a casa como si se tratara de un delivery, como cuando pedimos pizza o pollo a la brasa y es que muchas personas realizan visitas a familiares y amigos contagiando el Covid-19, infectando a familias enteras y son ellos los que menos complicaciones tienen y los ingenuos que no tuvieron el valor de dejar su puerta cerrada para que nadie entre, resultan perdiendo la vida.

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Se viene una ola más grande en esta pandemia y todavía falta que sea sazonada por todas aquellas personas que participan activamente y sin proteger su salud en esta segunda vuelta de campaña electoral. Multitudes que serán registradas como casos positivos de este virus, generando que esto no termine y así pase un año, dos o tres, no sabemos.

Es momento de detener este virus, de cogernos de la mano en la distancia para lograr que las cosas en este mundo mejoren y todos podamos volver a nuestras vidas sin miedo, pero con mayor responsabilidad.

Estamos a tiempo de corregir nuestros errores. Estamos a tiempo de comprometernos. Estamos a tiempo de mejorar. Estamos a tiempo de decidir vivir.

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