Nueva ley para frenar el machismo tóxico

 Nueva ley para frenar el machismo tóxico

“Si es que se ve alguna persona afectada” entonces pido disculpas señaló un periodista deportivo televisivo la semana pasada, después de hacerse públicos sus comentarios en los que trataba como objetos sexuales a diferentes mujeres que salen en un comercial.

Este tipo de comentarios son ejemplos de la denominada masculinidad hegemónica o tóxica: formas de pensar y actuar en las que el varón está un escalón por encima de la mujer y por ello es el protector, dominador, proveedor, fuerte, insensible, racional, autónomo, y a la vez conquistador, mujeriego, heterosexual e inexpresivo.

Considerar bueno a un hombre porque “ayuda” en casa es no tomar en cuenta las responsabilidades compartidas en el hogar o que el trabajo casero no le corresponde en lo absoluto. Machismo tóxico también es creer que si un varón está de mal humor es a causa de sus muchas preocupaciones, en cambio si la malhumorada es la mujer se debe a que se encuentra con la menstruación.

Una investigación realizada en el Reino Unido, México y Estados Unidos en 2019 calculó que la masculinidad tóxica le cuesta a los mexicanos mil 400 millones de dólares al año en conductas que tienen una fuerte relación con la depresión, suicidios, violencia sexual, intimidación, accidentes de tránsito, consumo excesivo de alcohol y crímenes sexuales.

El Ministerio de la Mujer afirmó que el año pasado la violencia de género dejó cerca de 115 mil víctimas de las cuales el 85% eran mujeres. Mientas tanto, un estudio de 2019 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó que solo la violencia contra la mujer en el distrito de Villa El Salvador en la ciudad de Lima tiene un impacto económico de más de 72 millones de dólares anuales asumido, en gran parte, por la ciudadanía.

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El costo de la no prevención genera gastos económicos y emocionales para niños, adolescentes, mujeres y los propios varones que se distribuyen en atención en salud, trámites de denuncias, ausencias en el trabajo (formal, informal y en el no remunerado), en el colegio, soporte social de vecinos, amigos o parientes y en dinero prestado.

Sin embargo, hace tres décadas se inició el estudio y la propuesta de nuevas masculinidades, innovadora forma de pensar al varón que implica superar las consecuencias negativas del machismo, fomentar relaciones no violentas, compartir tareas en el hogar y en la crianza, además de promover vínculos de igualdad y respeto entre varones y con las mujeres.

En el mundo y en nuestro país diversas organizaciones, empresas e instituciones impulsan modelos nuevos de ser varón en los trabajos y en el hogar con el fin de contribuir a generar relaciones más igualitarias para romper el mito del hombre que lo puede todo y es violento por naturaleza.

La congresista Rocío Silva Santisteban presentó el proyecto de ley de Fomento de Nuevas Masculinidades que busca “difundir información sobre el impacto negativo de las conductas machistas en las relaciones sociales, sensibilizar a los funcionarios sobre las nuevas masculinidades e implementar estrategias para impulsar paternidades responsables y la participación equilibrada en espacios públicos”.

El proyecto que debe debatir el Congreso propone lineamientos para aplicarse en todas las entidades de la administración pública (Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, así como gobiernos regionales y locales) y no ocasiona gastos al Estado porque se enmarca en las disposiciones presupuestales existentes.

El compromiso debe empezar en casa promoviendo en los varones “lazos sociales de afecto y amistad más sólidos, tanto con mujeres como con hombres, así como con sus hijas e hijos” ya que fortalece relaciones comunitarias, incentiva la cooperación y mejora las condiciones sociales y económicas de toda la sociedad.

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