viernes, enero 28, 2022
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El fútbol nos afecta a todos

El fútbol es la más importante de las cosas menos importante dice una frase, atribuida por algunos a Jorge Valdano y por otros a Arrigo Sacchi, que cobra actual vigencia porque, se quiera o no, lo que sucede en el campo de juego y fuera de él nos afecta debido a sus implicancias sociales y económicas.

La semana que pasó, dos hechos captaron la atención de hinchas y de un grueso de la sociedad por la repercusión que suscitaron. La vandalización de la estatua del ídolo crema Lolo Fernández y la decisión del máximo tribunal deportivo mundial que permite que Alianza Lima continúe en la primera división.

El primer caso dejó el plano deportivo y se convirtió en un tema de seguridad ciudadana. Un grupo de supuestos hinchas de Universitario de Deportes realizó pintas en el estadio Alberto Gallardo que utiliza Sporting Cristal. Dos días después, cámaras de seguridad mostraban como una serie de personas que llegaron en auto y motos ingresó al estadio Monumental y tras reducir al personal de seguridad atacan y dañan la estatua ubicada dentro del recinto deportivo. Los problemas continuaron con pintas y quema de símbolos sin que las autoridades policiales puedan prevenir tanta violencia.

Es destacable que los dos equipos, en un comunicado conjunto, condenaran dichos actos y recuerden el buen comportamiento como un valor que prime en el fútbol. Desde los hogares, las redes sociales y los medios de comunicación se deben dejar de glorificar la fuerza, la animalización y el enfrentamiento en sentido guerrero. Así se puede evitar el excesivo clima de polarización.

Inglaterra convivió durante muchos años con el tema de los barrabravas. El problema se solucionó con el apoyo de autoridades y de la sociedad en su conjunto. Vivimos en un contexto distinto, pero hay factores que se pueden aplicar. Entender que el problema es social y no exclusivamente deportivo, penas más severas para los delincuentes que se disfrazan de hinchas, sanción a dirigentes y a todos aquellos que los apoyen. Dotar de más cámaras de vigilancia en los estadios, tener una policía especializada y un registro de aficionados.

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“Al fútbol lo han convertido en una cuestión puramente comercial… donde lo que menos importa es el juego” afirmó Ángel Cappa, entrenador y profesor de Filosofía en su libro ¿Y el fútbol dónde está? Frase que calza con la resolución del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), máxima instancia de justicia deportiva a nivel mundial, que dictaminó que la Comisión de Licencias de la Federación Peruana de Fútbol aplicó de manera incorrecta el Reglamento y con ello el equipo de Alianza Lima continúa en la primera división.

El tema cobra relevancia y genera debate porque deja de lado la desastrosa campaña deportiva y dirigencial del equipo victoriano y pone sobre el tapete el tema del cumplimiento de reglas y leyes. No solo de las que regulan la industria deportiva sino de las que convivimos diariamente. Las normas deben ser claras, aplicarse a todos los involucrados y ejecutarse de manera imparcial.

El politólogo Alberto Vergara aseguraba que la “nula vigencia de las reglas y la falta de transparencia de manejo de los clubes” impide una adecuada profesionalización y transparencia. Exijamos como sociedad mayor control de las autoridades para que el fútbol sea una “fiesta popular”, que solo nos centremos en la acción de los jugadores y veamos como “¡la pelota ríe y canta!” y como “¡la pelota zumba y vuela!” como nos recordaba nuestro gran poeta huancaíno Juan Parra del Riego hace casi un siglo.

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