El país de las ratas

 El país de las ratas

Dicen que no es el primero, sino quién de verdad sabe cómo manejar la situación a su favor. Desde experimentos hasta situaciones cotidianas, ser el primero no siempre es bueno, porque a veces lo que se busca es la experiencia, algo que el número uno tiene como desventaja.

Se ha desatado todo un escándalo por las tan controversiales “vacunas de cortesía”, aquellas que se adquirieron en la gestión de Martín Vizcarra y que brindaban una luz de esperanza ante tanta desgracia.

Pero como vivimos en un país en donde el más hábil sobrevive con facilidad, en donde la pendejada es la mejor arma y en donde el poder mueve todas las piezas del ajedrez a su favor. Sí, en el Perú, las vacunas se aplicaron a escondidas, como si fuese un amante al que no puedes exponer y al que tienes que disfrutarlo bajo 4 paredes, sin que nadie sepa.

El presi, nuestro presi y el presi que muchos defendían, hacia una más de las tantas argucias que estamos acostumbrados a tener en política, solicitó su dosis de vacuna y de yapa para su esposa y su hermano, como si se tratara de algún kit de regalo que entregan en las conferencias de prensa. No señores, era nada más y nada menos que las vacunas tan esperadas contra el Covid 19.

Un total de 487 personas, incluidas Vizcarra, su señora y hermano, fueron vacunados de manera preferencial, a escondidas y en silencio, situación que fue destapada por la Universidad Cayetano Heredia y que ahora es un escándalo mundial.

Lo más descarado de la situación no es que una persona dentro de las esferas del poder aproveche su situación para tener un jugoso beneficio, sino que personas como Pilar Mazetti se comporten con cinismo y frescura, viendo la cara de tontos a todo el país, vociferando que sería la última en vacunarse, cuando ya había recibido su dosis anticipada. ¡Qué tal conciencia!

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Como si se tratará de una infidelidad en donde nos ven la cara de tontos y nos engañan sin piedad alguna y que terminamos enterándonos al último, así se sienten la mayoría de los peruanos, porque no se trata de una simple viveza, se trata de algo más, porque pareciera que se tratara de “sálvese quién pueda”, en una emergencia sanitaria que se lleva a diario a miles de peruanos.

Pero bueno, esto pasó y seguirá pasando, mientras tanto nos toca seguir esperando el turno para inmunizarnos, no sabemos cuánto tardará, pero esperemos que llegue.

Tranquilos, ya no se indignen tanto por Vizcarra y los funcionarios que tuvieron la vacuna preferencial contra el Covid 19, recuerden que todo experimento se hace con RATAS, así que fueron ellos en quienes se probó las primeras dosis y como no sufrieron efectos colaterales, ahora sí nos toca a nosotros, los humanos.

Vivimos en un país donde las ratas abundan, no sólo en los desagües, sino en los despachos de entidades privadas y estatales, vestidos de saco y corbata o con vestidos ceñidos, siempre con esa sonrisa que delata su viveza, como ratas de alcantarilla.

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