¿Cuáles son las medidas para controlar el incremento de la deforestación en el Perú durante la nueva Cuarentena?

 ¿Cuáles son las medidas para controlar el incremento de la deforestación en el  Perú durante la nueva Cuarentena?

Por: María Elena Gutiérrez

Directora ejecutiva de

Conservación Amazónica -ACCA-

Sabemos que la pandemia nos azotó a los peruanos y los países latinoamericanos duramente en el 2020, personal, social y económicamente, pero la semana pasada comprobamos que la Amazonía y nuestros ecosistemas no fueron ajenos a esta calamidad. Desde abril del año pasado observamos que, a pesar de las medidas de confinamiento por la emergencia sanitaria, la expansión de la deforestación en la Amazonía seguía su avance y se intensificaba a partir de mediados del año.

En nuestro último reporte del Proyecto de Monitoreo de los Andes Amazónicos observamos, gracias a las alertas de la organización ambiental World Resource Institute (WRI), que la deforestación en el bioma amazónico entre Brasil, Colombia, Perú, Bolivia y los otros países de la región habría llegado a más 2 millones de hectáreas durante el 2020.

En el caso del Perú, en los últimos 3 años se había logrado reducir la tasa de desforestación hasta en 9% respecto al año 2016. Sin embargo, los primeros resultados basados en las alertas tempranas indicarían que lamentablemente hemos revertido esta tendencia.

Según las alertas tempranas de deforestación en el 2020 se puede estimar que se habrían perdido aproximadamente más de 170,000 hectáreas de bosque primario, por el incremento de la actividad agropecuaria y apertura de presuntos caminos forestales ilegales, principalmente en nuestra amazonia central, tal como se muestra en las imágenes reveladas por el reporte del MAAP N°132.

El mundo ha aprendido, con sufrimiento, que la pérdida del bosque y la fragmentación de los hábitats de la fauna silvestre ocasiona estragos en la biodiversidad y que puede afectar tremendamente al ser humano, como sucede con las zoonosis o enfermedades transmitidas por animales silvestres, como fue el caso del COVID-19. Esta situación continúa dándose, no solo por las actividades ilegales y la ausencia de las autoridades sectoriales competentes en el campo, sino también por las malas decisiones de autoridades regionales que buscan promover el avance de la frontera agrícola sin tener en cuenta un principio precautorio y con enfoque ecosistémico. Estamos permitiendo que perdamos el bosque y los andes amazónicos, únicos en el mundo.

Por el contrario, en un reciente reporte de la consultora mundial McKinsey (“Valuing Nature Conservation”), se valorizó los beneficios que nos traerían aumentar la conservación de nuestro capital natural. Inclusive estimaron que aumentar las áreas de conservación traerían mayores beneficios al clima, la economía y la salud, pues nos brindan servicios como el de secuestro de carbono, protección ante huaycos e inundaciones, estabilización del clima local, purificación del agua, polinización, evitar zoonosis, entre otros. La protección del bosque Amazónico sería un mejor negocio que reemplazarlo por actividades económicas insostenibles de corto plazo que solo destruyen y benefician a algunos. La complejidad de los ecosistemas debe ser internalizada por los decisores e inversionistas pues de lo contrario las siguientes pandemias o la crisis climática serán imparables e insostenibles.

Esperemos pronto escuchar de las medidas de protección del bosque que se tomarán durante la cuarentena en este año 2021, y recordar algunas lecciones aprendidas del 2020, por ejemplo: suspender el otorgamiento de concesiones y permisos de extracción nocivos desde los escritorios, no perder la presencia del Estado en el campo para detener las actividades ilegales, lograr que los operadores de justicia ambiental (fiscales y jueces) reaccionen ejemplarmente como lo han venido haciendo en el Operativo Mercurio de lucha que ha logrado reducir la minería ilegal en 70%, y que brinden garantías y seguridad a nosotros los “defensores del bosque” desde la sociedad civil para continuar con la vigilancia y monitoreo en el campo, en especial durante la cuarentena, naturalmente, con todas las medidas de seguridad.  Según cifras de GEOBOSQUES del Ministerio del Ambiente del Perú, la pérdida de bosques anual en el país en el 2016 fue de 165mil hectáreas, en el 2017 de 156mil ha, en el 2018 de 155mil y en el 2019 de 148mil. Sin embargo, de acuerdo a las alertas de deforestación para el 2020, estas pérdidas habrían llegado a las 174mil ha. (Fuente: Alertas PNBC de Geobosques hasta el 30 de noviembre 2020.

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