domingo, enero 23, 2022
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Estamos frente a una “catástrofe moral”

Vacunas y riqueza: primero los primeros

El coronavirus es causante de la primera gran pandemia global, cada país ha generado tratamientos los más ricos, los llamados “países desarrollados”, están produciendo y aplicando vacunas. El resto, la gran mayoría de países, deben competir adquirirla. Comparado al polo rico, van a demorar en comprarlas, en distribuirlas y aplicarlas. Y en cada país, las regiones más pobres, serán las últimas en recibirlas.

Este resultado es fruto de las diferencias de nivel de desarrollo entre países y los abismos sociales al interior de cada país. Estas desigualdades de acceso y tratamiento, cabe precisar, se han acentuado apenas llegó el coronavirus y empujó al mundo al egoísmo: cada país se cerró, y no existió ningún liderazgo internacional para combatir unificadamente la pandemia y que coordinara una producción y distribución más igualitaria de vacunas.

Lo cual recuerda el dicho de que “los países no tienen amigos, tienen intereses”.

Cuando tengan un superávit harán lo mismo que “el combate contra el SIDA”. El gobierno les compra a los laboratorios y EUA las distribuye gratis. Pero no hemos llegado todavía a este punto de solidaridad interesada.

Esta posición egoísta y ventajista está presente ya.

Estados Unidos de Norteamerica, ha desarrollado varias de las vacunas (Pfizer, Moderna, Johnson&Johnson) y han empezado a administrarse, se ha vacunado a 30 millones, mientras Canadá casi a 1 millón. En Europa, el Reino Unido (el más contaminado) lidera la Unión con 8.8 millones, seguido de Alemania con 2.3 millones. En el Asia, China encabeza el continente con 23 millones. En América Latina, Brasil está a la cabeza con 2 millones, seguido de Argentina con 366 mil. Chile ha empezado con 67 mil y nuestro vecino Ecuador con 3 mil.

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Los que todavía no empiezan son coleros como el Perú. El único rayo de luz es la organización Family Covax, que está ayudando a los países pobres a obtener vacunas. A ella ha recurrido el presidente Sagasti.

No hay estadísticas de Cuba, pero se sabe que han desarrollado su propia vacuna y van a empezar la vacunación. Los cubanos están, literalmente, adelantados, debido al desarrollo de su complejo farmacéutico y su sistema estatal de salud pública. Prometen distribuir su vacuna al mundo pobre gratuitamente.

El hecho de que la segunda ola global esté en pleno auge, y que surjan nuevas cepas acentúa este egoísmo primer mundista. Los inmunólogos están ahora proponiendo una dosis más en los EUA, por lo tanto, deben aumentar su producción y guardarla, más vacunas para su población.

Ahí no termina el problema; los países capitalistas que han desarrollado las primeras vacunas no han pensado en la solidaridad sino en el lucro. Es un gran negocio. A medida que se venden, los países desarrollados van a tener una tasa de retorno de $4.8 por cada $1 gastado en vender y distribuir vacunas a los países “menos desarrollados”, es decir, a los más pobres.

Se calcula que en los países de renta baja y media (caso del Perú) el 2021 solo 1 de cada 5 habitantes será vacunado. Sagasti, por ejemplo, ha anunciado la compra de 1 millón, seguido de 2 millones más de vacunas Sinofarma en su discurso de hace una semana. El domingo 31 de enero, en otro mensaje, anunció la compra de otras marcas. Debería tener planes para vacunar a 20-25 millones. EUA, por ejemplo, piensa vacunar a 300 millones para fines de agosto.

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En varios países, el sistema privado de salud está proponiendo y obteniendo permiso para realizar compras por su cuenta en esta carrera desesperada por comprar vacunas, una alta demanda que las encarece. El objetivo es vacunar a los asegurados o los pudientes por su cuenta. En el caso del Perú, una aseguradora está indagando a algunos de sus asociados si estuviese dispuesto a pagar $400 por la vacuna. El debate sobre privilegios en la vacunación ha empezado.

Terminó la nota resaltando otro problema de desigualdad y vacunación global: las sobre compras. Australia, Japón y Canadá, que representan menos del 1% de la población mundial de casos de coronavirus, han logrado asegurarse más vacunas que todo el Caribe y América Latina, que representa el 17% de los casos de contagio. ¡Cómo duelen estas cifras! Recuerda el poema de Vallejo: “… y el cadáver, ay, siguió muriendo”. Estamos frente a una “catástrofe moral”.

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