Maradona o, de repente, otra mirada

 Maradona o, de repente,  otra mirada

¿Qué más podríamos escribir de Maradona después de tanta literatura existente? ¿Y por qué seguir haciéndolo, ahora, después que todos los medios del mundo le han dedicado espacios y páginas para recordarnos o sus grandezas o sus miserias? William Boris Gallegos Mendoza le dedicó una serie de artículos que fueron publicados en el diario AHORA en el 2002. Quiero entender que escribimos sobre Diego Armando Maradona porque nos interesan los temas y las personas que despiertan pasión y odio, sentimientos opuestos que, sin quererlo, también nos desenmascaran. Y aquí no hay término medio, amigos lectores.

Confieso que yo siempre tuve pasiones encontradas respecto a Maradona y William Boris, lo resalta en los artículos de los que hice referencia, que en nada contradicen lo que acabo de escribir en el párrafo precedente. En los verdaderos sentimientos no existen términos medios, entiendo yo, porque de la pasión pasas al odio. Es imposible que te quedes en el medio, indiferente a las cosas que suceden, porque las pasiones positivas y el odio son los extremos dentro de ese espacio por donde transitamos. O amas u odias. Solo la cucufatería pretendería hacernos creer que nos ponemos en el sitio equidistante. Y el Facebook es el mejor espacio donde podemos encontrar la demostración de este aserto. Hasta este momento en que escribo estas líneas, mi tesis se está cumpliendo.

El ingeniero Félix Campos Flores, siguiendo mi opinión publicada en el Face, transcribe una cita que, en mi opinión, refleja el verdadero sentir de lo que significó Maradona para todos nosotros, y con una elegancia de un diplomático con esa frase a todos los cucufatos los manda a la mismísima… :”No te juzgo por lo que hiciste con tu vida, te amo por lo que hiciste con la mía”. Y en el presente artículo nos vamos a centrar en ello y no en las habilidades futbolísticas del Dios actual, porque, a medida que pasen los años, de repente, en lo puramente futbolístico, resulte un asunto intrascendente. Lo dice la historia, como alguna vez también lo dijera Juan Inuma.

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La vida de Diego Armando Maradona es el espejo de la sociedad actual, tan dependiente de los medios en donde todo ocurre en tiempo real y de lo que conocemos al instante. Es la expresión de una sociedad o que pareciera ser indiferente a los hechos políticos o sociales, que los encasillamos dentro de lo que socialmente lo llamamos anomia cuando los cucucfatos nos piden tranquilidad y buenas maneras para no alterar el statu quo, o el otro extremo, el de la reacción, de la rebeldía, para ser una sociedad más resiliente y generar el cambio. Maradona se puso en este segundo extremo y por esto es que lo amamos. Y lo seguiremos amando.

Quiero entender que el odio que despertó Maradona proviene de ese terror al cambio. Porque Maradona fue el arquetipo, y el único, que cambió la manera de entender el futbol, siendo, por tanto, un visionario. Dejó de ser el futbolista pasivo, que no se mete con nadie, porque la decencia y la corrección obligan, nos dicen. No sé si seguirás siendo Dios, estimado Diego, pero, ciertamente, le diste a nuestras vidas un momento maravilloso.
(Comunicando Bosque y Cultura – Asociación para el desarrollo sostenible de la Amazonía peruana).

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