Jergoneando: VIRUS OJETE

 Jergoneando: VIRUS OJETE

Escribe: Mashita Jergón

Ese virus ashirillo ya pues está haciéndole trilla al mundo di cumpitas. Ni lo que se le ve al maldito, pero una vez que entre en tu cuerpo te puede hacer lamer la greda de la tierra, como dice mi cumpa Diesel Amasifuen Pinchi, que no le tiene miedo ni al tunchi y peor a ese virus. Mi abuelo tenía razón, mujer ashirilla, si no te mata, te manda a matar, mashita.

Esos chinos disparates lo que comen masho, mishu, lagartija, gusano, añallo y hasta ladilla, le han jodido al mundo con esta pandemia y este virus creado en esos laboratorios de esos ashi ojillos y con qué intenciones quizás le han soltado, igual que a tu ñaña, cuando le dejan salir, para que nos haga averías en nuestra vida.

Aishtá por esta pandemia no puedo ni verle a mi mishita y malísimo le echo de menos y ni ella no quiere venir a Talegayacu, porque tiene miedo morirse y dice va a esperar la vacuna, cuándo quizás lo que va salir. Hasta ahí nos vamos a morir solitos en este tambo, por eso yo le quiero vacunar para que le pase ese manchari y ojalá se anime a venir para que se quede conmigo toda la vida.

Por el momento mashitas, aquí estoy en mi chacra sembrando maní, yuca y café, sintiendo la lluvia y el sol y con esta pandemia se ha hecho una lindura el bosque, porque ya nadie viene a estar jodiendo y cortando árboles, botando dinamita al río, no hay basura, nadie quema nada y la naturaleza está feliz. Un casho que no daba frutos años de años, se ha cargado mashitas hasta que me hague vencer y solito estoy disfrutando de esta frutita, y en refresco no se le aguanta su ricura, igual que de tu prima su casho.

Y aunque no me crean cumpitas, la otra noche el tunchi ha tocado mi puerta, silbando el majadero y ha entrado a tomar su cajué. En algún momento se ha hecho grueso mi cuerpo, pero después ley hecho peer y se ha largado el fin fin, medio tosiendo…el virus ya creo le ha contagiado hasta a este maligno de la noche.

En mi soledad cumpas, me estoy acordando de mi mishita, lo que dejaba amarrando su calzón floreadito en mi puerta y se iba botando su ojete, después de hacer mi juane avispa con su rabadilla parado su wihuano. Y después me acuerdo lo que nos bañábamos calatitos en la orilla del río a la medianoche, alumbrados por la luna, Cristito de Bagazán…

Yo creo que mi misha cualquier momentito me va a venir a sorprender, porque el otro día me ha dicho por su celular que cuidadito le vaya estar haciendo la pilla con alguna disparate, porque ella me cela hasta con la pashna. Les cuento mashitas que una vez me ha hecho un escándalo porque ha encontrado en la almohada, según ella, una millua pacucha ya vuelta. Total su pelo del choclo ha sido y ella le quería llevar al laboratorio para que le analicen. Tata Diosito.

Pero mi misha cuando está de buena gana y la luna no ha entrado en su cabeza, es una ternura, una locura mi amochito, me le hace mi upe, mi ponche, mi juane de yuca, unas humitas riquísimas y un caldo de gallina, ídem cerveza heladita. Pero cuando enjuada es capaz de hacerme mi juane con vidrio molido, igual lo que le han hecho de mi compadre Ramoncito Rengifo, que a pesar de la pandemia ya le ha hecho atajar otra vez donde esa etequilla lo que vive por la punta de Tahuishco. Hasta romero dizque le hecha a su manavalque, para que no se contagie con el virus. Virgencita de la Caridad.

No se olviden cumpitas de tomar su té de matico, mezclado con sus hojitas de eucalipto, llantén y su limón, y encima su aspirina, todas las noches para que te cuides de ese ashirillo de virus y de vez en cuando hasta rezar tu Santo Rosario, como nos recomienda la profesora Estelita del Águila y si no puedes pishir igual que mi comadre Roshita Ishpatera, lo que suena, preparas tu manayupa en agua de tiempo y te hace pishicur toda la noche. Aishtá mi compadre Shego ha pishido en su cama, porque ha tenido pereza de levantarse a cada rato. ¡Ah burro hom…!, no es para tanto ya vuelta.

En estos tiempos de pandemia cumpitas, hay también cuerno virus y ni se dan cuenta, o sea son asintomáticos, rama rama están viviendo tranquilos y en buena hora. Aishtá mi compadre Juan Upashcón ni se da cuenta que mi cuma le hace mover en otra cama, porque él después de tomar harto tiempo ese pingacuy sacha con agua de calzón, ya no le interesa nada la vida, y solo se preocupa y sufre por esos pispachos sheplecos del Alianza. ¡Atashay hom mashitas…!, cuando mi comadre está cada día más ojetona, igual que batán patronero.

Voyá cumpitas a soplar mi candela…siquiera eso ya soplas, decía mi cumpa Abraham Bardález Cobos, que malísimo le echo de menos y a desgranar un poco mi maní para hacer mi cutacho en estos días, porque presiento que mi mishita va a venir cualquier ratito para ponerle su vacuna y ojalá se anime a quedarse para siempre en Talega yacu, para dormir patachaditos, aunque sea haciéndole mashaquear, como dice ese pacucho de Betillo Cabrera, que según sabemos ya dice va casar otra vez el majadero y que está malísimo enamorado, ídem ese santito San Antoñito. Que le dure toda la vida y que cante feliz ídem sapo walo, dice la Noylí, que va a tener su llullito en su viejita ya. Cosas ya se sabe en esta pandemia. Ahora sí, voyaaaaá.


Foto: Cheryl López

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