miércoles, mayo 18, 2022

POBREZA EDUCATIVA: POBREZA CONGRESAL

¡Qué vergüenza ajena de una congresista de la pobre manera de intervenir en el Congreso!

Una estudiante aplicada o estudiante aplicado del nivel secundario, lo hiciera mil veces mejor. ¡Qué vergüenza ajena también de los tres restantes que dicen representar a la región San Martín! Intervienen leyendo, y lo más terrible leyendo mal, sin coherencia, con términos lingüísticos incorrectos. Al final ni ella, ni ellos saben lo que están leyendo.

El Congreso es una ventana al mundo de qué tipo y clase social es el país. Tampoco se necesita un charlatan, pura verborrea. Ya sabemos cómo hablaba Alan García: convencía abrumadoramente al electorado, luego por la espalda clavó al país el puñal de la traición.

Nadie aprende para ser político. Pero todo político debe haber superado para hablar correctamente, leer correctamente, interpretar la problemática del país correctamente. Ya no son 7 los problemas de interpretación como decía Mariátegui.

Ahora los problemas se agudizaron mucho más con esta pandemia. Un poder ejecutivo que en el 2018 prometió la construcción de 80 hospitales en el país. ¿Qué pasó con esta promesa incumplida?

Si el presidente hubiese sido pitoniso, al mirar lo que estaba en camino ese maldito virus del Covid, que venía arrastrando desde China a todos los países latinoamericanos y al mundo, algo de prevención por lo menos se hubiera sembrado. El ejecutivo pensó que al Perú no iba a llegar. Una vez llegado la pandemia, todas las proyecciones en pro de la salud empezaron a ser del momento; nuestras fronteras seguían abiertas, recién se cerraron cuando el virus ya rondaba en miles y miles de peruanos. En San Martín de igual manera, por la tonta presión de “vuelos humanitarios”, nos llenaron a la región con este virus.

Todo lo demás ya es autoritarismo de mantener al ciudadano confinado en sus casas más de cuatro meses. El ser humano no está para vivir largo tiempo encerrado en su domicilio. Peor cuando las personas tienen que salir a conquistar el dinero a través del trabajo. No avalo el libertinaje, que hay muchos que abusan de su libertad al no mantener el distanciamiento, muy por el contrario organizan fiestas y cumpleaños a todo ritmo. No somos un país educado que obedece a conciencia, nuestra idiosincrasia social está habituada a la presión, a lo imperativo y al castigo. Este es la fórmula de todo gobierno peruano: crean todas las causales para que seamos un cuartel de ciudadanos sometidos a presión y amenazas en vez de hacer los méritos suficientes para que el país sea el escenario de claustros de formación y educación.

Ahí está el resultado de nuestra educación. Pocas instituciones educativas o mal construidas; los maestros sin salarios dignos, que tiene que haber luchas y huelgas para que recién el ejecutivo escuche. Ahora las luchas del magisterio a través de los sindicatos también están desapareciendo. El Sutep de patria roja, solo se preocupa en llevar aguas a sus molinos; los sutes regionales bajaron también la guardia, producto de esto, ya ni siquiera a los gobiernos regionales les preocupa pagar la deuda social a los maestros.

En esta coyuntura acéfala de crecimiento económico y educacional, el ejecutivo mantiene en el cargo a los ministros de economía y educación, los congresistas que no impactan con su interpretación sobre los problemas del país, también les dieron el visto bueno.

Estos congresistas que hacen escuchar su voz solamente leyendo y leyendo mal, no son capaces de exigir al ejecutivo que se ejecute la ley del 6% para el sector educación. El país no puede crecer de una manera diferenciada con los demás sectores, caso salud por ejemplo que le aumentaron exuberantes millones a su sector. Cómo no va a haber esta tremenda diferencia: más millones para el sector salud y una gran pobreza para el sector educación. Claro, porque en su debido momento que dijeron construir 80 hospitales, no lo hicieron. Ahora intentan equipar de una manera galopante, amén de los gobiernos regionales anteriores de San Martín, que tampoco hicieron nada.

Es decir no tenemos una política de crecimiento equitativa en todos los sectores. Un país como el nuestro, si no tiene como presentación la fortaleza de su educación para invertir en cada estudiante para que sea un buen profesional, si no se invierte en cada maestro pagándole un buen sueldo para que se dedique al 100% a su quehacer educativo, al margen de los méritos, cuando hay un buen trato económico, qué maestro podría quedarse al margen, ninguno.

Lo que pasa al gobierno no le importa esto. Quiere disminuir las planillas del sector. No podría y no podrá, porque así como hay el deber, existen también los derechos de estabilidad reconocidos por todas las instancias laborales nacionales e internacionales. Salvo que sea un gobierno abusivo como la dictadura de Fujimori que destrozó la educación y los derechos sindicales. La secuela de esto, el maestro y el magisterio nacional, aún vienen pagando.

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