“Los pobres son los que no tienen el derecho a tener derechos”

 “Los pobres son los que no tienen el derecho a tener derechos”

La pandemia golpea y nos ha arrancado la vida de familiares y amigos; son tiempos difíciles, más de una vez hemos alzado la mirada al infinito, imploramos y elevamos nuestras oraciones; vale la oportunidad para reflexionar con el “padre” de la teología de la liberación Gustavo Gutiérrez:

“Para mí escribir sobre la teología de la liberación es escribir una carta de amor al Dios en el que creo, a la Iglesia a la que amo, al pueblo al que pertenezco. Las cartas no pueden ser todas iguales, pero el amor es el mismo”.

“La limosna… ha llegado a su fin, al menos en parte, porque la pobreza tiene unas causas que hay que abordar, para que las cosas puedan cambiar”

“Tenemos que ser la voz de los que no tienen voz, tenemos que luchar para que quienes no tienen voz empiecen a tenerla”.

La vida del padre Gutiérrez ha sido la vida de un pastor en medio de su gente y de un estudioso que ha propuesto una teología ligada a la historia, a su pueblo y especialmente a los pobres, la obra del padre Gutiérrez, que “no se puede hacer teología sin contexto y sin experiencia de la vida de los demás”.

El padre Gustavo sostiene: “es sobre todo la primacía de los pobres. Y pobres son los que no tienen el derecho a tener derechos”.

Gutiérrez empezó con su historia como estudiante de medicina, idealista que soñaba estar al lado del sufrimiento humano y también del malestar social. Sacerdote novel de una Iglesia “vertical” como la peruana, mira con esperanza al Concilio, especialmente cuando oye que el Papa propone plantear como tema de las sesiones los pobres y la pobreza. El padre Gutiérrez trabaja en la teología de la liberación, un camino que provocó muchos problemas con sectores de la Iglesia, pero que atrajo a mucha gente y llevó a pastores y a simples creyentes a testimoniar su fe hasta el martirio.

“Yo he hecho un aporte, luego han llegado otras y llegarán más. Es la Iglesia que camina, y no camina detrás del libro de un párroco”. Pero era y es necesario mirar a los pobres: “Los pobres son los que no tienen el derecho a tener derechos.

La limosna, que ha tenido un espacio excepcional en la historia de la Iglesia, ha llegado a su fin, al menos en parte. Entre otras cosas porque la pobreza tiene unas causas que hay que abordar, para que las cosas puedan cambiar. Tenemos que ser la voz de los que no tienen voz, tenemos que luchar para que quienes no tienen voz empiecen a tenerla. Es una lucha que continúa, porque la pobreza sigue presente en el mundo y tiene raíces y una economía despiadada ‘de muerte’, como ha dicho el papa Francisco”.

Claro, hay quien dice: “La Iglesia ha optado por los pobres, pero los pobres han optado por las sectas sí, pero eso no significa que optar por los pobres fuera un error” Y no quita que la idea de una teología de la prosperidad sea un gran engaño para los pobres.

El papa afronta la situación complicada que ha encontrado en la Iglesia e intenta cambiar. Ha sabido emprender el camino correcto y debemos apoyarlo

Gutiérrez dijo de sí mismo y de la teología en la que ha trabajado: “El pobre está al margen, no cuenta para nada, sin la solidaridad, la fragilidad nunca tendrá respuesta. Como en todo el mundo, el egoísmo y el individualismo están impregnando el mundo cristiano. Por eso solidaridad significa justicia. […] La teología de la liberación nació en el cruce entre fe cristiana y pobreza. La pobreza está presente en el mundo y la Biblia, la fe cristiana y el mensaje evangélico tienen algo que decir al respecto. ¿Qué es lo importante? La opción preferencial por los pobres. Ese es el núcleo de la teología de la liberación. La preferencia de Dios por los pobres y los abandonados se manifiesta a lo largo de toda la Biblia[…] Amo a la Iglesia porque es mi pueblo, es mi vida”.

Necesitamos conocer, reconocer, esta patria nuestra en sus alturas y en sus profundidades, en sus anchuras y en sus estrecheces, en sus posibilidades y en sus callejones sin salida. No olvidemos que el futuro no llega, hay que hacerlo, se forja con las manos, la mente y el corazón”.

“El Padre Gutiérrez nos enseñó no sólo a amar a nuestro pueblo sino a mirar desde él, no sólo nos abrió los ojos para ver la realidad sino para mirarla con los ojos de los pobres” Monseñor Carlos Castillo, arzobispo de Lima y Primado del Perú.

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