Concesión para Conservación El Gran Mirador de Juningue en el Alto Mayo es una realidad

 Concesión para Conservación El Gran Mirador de Juningue en el Alto Mayo es una realidad

Todos los días desde el Mirador de Tahuishco en Moyobamba, se puede apreciar los colores radiantes del amanecer, cuando el sol sale detrás de los cerros verdes del Gran Mirador de Juningue. El área fue nombrada así por la vista imperdible que da sobre parte del Valle del Alto Mayo desde sus alturas. Ayer, 15 de junio de 2020, luego de más de 4 años de esfuerzo y dedicación, estos cerros emblemáticos se encuentran protegidos bajo la modalidad de Concesión para Conservación, por 40 años renovables, gracias al compromiso de la Ronda Campesina del Caserío de Juningue. Vienen a sumarse a la Red de Conservación Voluntaria y Comunal de San Martín que reúne a Guardianes y Guardianas del bosque de más de 40 iniciativas, que juntos cuidan más de 670,000 hectáreas de bosques, así como a la Red Nacional “Amazonía Que Late”

Garantizando la protección de nuestro patrimonio natural y cultural.

La nueva concesión abarca 635.46 hectáreas de bosque húmedo premontano tropical en la margen izquierda del río Mayo, a solo 40 minutos de la capital de la región San Martín. Desde sus inicios, la iniciativa tiene como objetivo cuidar los afluentes de la quebrada Juninguillo,  importante fuente de agua para la ciudad de Moyobamba. En este sentido, se trabajará en alianza con la EPS-Moyobamba para asegurar el control y vigilancia de las cabeceras de estos cursos de agua.

Cabe señalar que uno de los grandes objetivos de conservación del área es la umsha, palmera representativa y elemento central en la celebración de la fiesta de San Juan, una manifestación cultural emblemática de la Amazonía peruana. A través de la conservación y manejo sostenible de esta palmera, se sigue reforzando el estrecho vínculo que existe entre cultura y naturaleza en el corazón de la identidad amazónica.

Los bosques de Juningue albergan tesoros de biodiversidad. Conservan valiosas especies de flora y fauna, muchas de ellas consideradas bajo algún grado de amenaza, importantes para el desarrollo de estudios de carácter científico o especies endémicas para el país. Entre las especies de flora resalta el Cedro colorado (Cedrela odorata); la tan apreciada Uña de gato (Uncaria tomentosa), gracias a sus conocidas propiedades medicinales. Asimismo, el área presenta un gran potencial para el avistamiento de interesantes especies de aves, en parte, gracias a la presencia de los únicos bosques de arena blanca en San Martín, donde crece una vegetación muy particular; entre estas especies encontramos a los endémicos: Saltarín pintado (Machaeropterus eckelberryi), ave recientemente reportada para el Perú, la Tangara de vientre negro (Ramphocelus melanogaster) y la Moscareta de Mishana (Zimmerius villarejoi), en la foto; especies migratorias como el Zorzal de Swainson (Catharus ustulatus) y la Piranga escarlata (Piranga olivacea); o aves representativas como el Gallito de las rocas (Rupicola peruvianus). El área alberga también a dos primates endémicos, el Pichico común (Leontocebus leucogenys) y el emblemático Mono tocón de San Martín (Plecturocebus oenanthe), una especie en peligro crítico de extinción.

El área presenta un gran potencial turístico. Además de ser un refugio de biodiversidad cercano a Moyobamba, se destaca por sus imponentes caídas de agua que atraerán a los y las amantes de la naturaleza.

Felicitamos y celebramos el gran resultado de un trabajo articulado entre la ronda campesina, la Autoridad Regional Ambiental del Gobierno Regional de San Martín y el equipo de Amazónicos por la Amazonía – AMPA. El grupo de defensores y defensoras de los bosques asume hoy un cargo voluntario por el bien de nuestra casa común y de las futuras generaciones. El camino es largo y tenemos la convicción de que se vienen grandes logros en la gestión de estos bosques en pie.

En el contexto actual de la pandemia del COVID-19, en cuyos orígenes cobra un papel crucial la destrucción de los ecosistemas por tratarse de una enfermedad zoonótica, es fundamental cambiar de rumbo y de comportamientos, priorizando la conservación de los ecosistemas que son la base del resguardo de nuestros medios de vida.

NOTA: Este proceso se llevó a cabo gracias al valioso apoyo de Andes Amazon Fund.

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