Sin él, no podemos vivir…


“Te amamos papá, sánate” se lee en un balón de oxígeno en la puerta del hospital de Tarapoto. Esperanzas en medio de una pandemia que mata. Agotados y temblorosos están los sentimientos de toda una región y mientras los médicos hacen su mejor esfuerzo, ésta batalla no tiene fecha de caducidad.

San Martín, el pulmón verde del planeta, se está convirtiendo en el segundo Loreto y está agonizando por falta de oxígeno. Un panorama que nos muestra un sistema de salud colapsado. Drama y precariedad de la vida en el corazón de la selva.

Las cifras son devastadoras, más de 2500 contagiados y tal parece que pronto llegaremos a los 100 fallecidos. Miles y miles de personas con miedo a contagiarse, algunas en medio del drama de la lucha porque su familiar no fallezca y otros en la desesperación por la escasez de un insumo básico para el tratamiento de ésta enfermedad: el oxígeno.
¡Oxígeno no hay, simplemente no hay! El sistema de salud ha colapsado por el Covid-19. Las noticias sobre su crisis ya dieron la vuelta al mundo, pero las soluciones que propone el Estado avanzan a paso de tortuga.

Personas colapsan en medio de la calle, otros llevan con temor a sus enfermos a la puerta de los hospitales y niños angustiados preguntan por qué sus padres han muerto y parece ser que esto recién comienza.

El elemento fundamental para el tratamiento de los pacientes que presentan complicaciones respiratorias por el Covid-19, es el oxígeno medicinal. Ayer llegaron balones de oxígenos desde Chiclayo y se estima que durará solo dos días, luego ¿Qué haremos? Lo entregado no cubre la demanda.

Una triste realidad que enluta una región. Gobernantes sin capacidad de gestión y respuesta, funcionarios generando conflicto en redes sociales, ayayeros atacando a quién se atreva a exigir que cumplan la labor para lo que fueron elegidos. ¿Qué nos toca hacer? Esta pandemia nos hizo una radiografía de la incapacidad y de la corrupción en todo el país.

Ya vamos casi 3 meses de aislamiento social y las autoridades recién empiezan a gestionar algo que debió estar listo. Pero así somos, elegimos gobernantes tras gobernantes, uno peor que otro. Algunos incluso insistieron tantas veces para llegar a ser representantes regionales y ahora que lo lograron, simplemente no hacen nada. ¿No entiendo para qué insistieron tanto? Después de esta pandemia no solo habrá personas sepultadas a causa del Covid- 19, sino también habrá funcionarios a los que diremos: “Nunca más”.

Estamos teniendo una gran lección de vida, es momento de empujar el coche, tener medicamentos para tratar a quienes ya están contagiados, seguir con los protocolos de seguridad sanitaria, alimentarnos bien y conseguir oxígeno, aquel que no se ve, pero que se siente y hace falta, mucha falta.

San Martín no puede depender de oxígeno de otras regiones. ¿Qué sucediera si mañana por un desastre natural no se puede trasladar oxígeno?, simplemente se registrarían más muertes. El oxígeno debe estar a tiempo, porque una persona al borde de la muerte y que depende de ese oxígeno, no esperará un vuelo o un carro.

“El sol siempre brilla. Tenemos oxígeno, árboles, pájaros. Todavía hay tantas cosas buenas en la tierra. No hemos destruido todo”. Cuánta razón tiene Ziggy Marley.

Sin él, no podemos vivir. Hoy el oxígeno lo es todo…