SI MUERO MAÑANA


Por: Carol Fernández Marina

Si muero mañana, te dejo mi hogar.

Es un lugar mágico, donde crecerás.

Mil experiencias antes vivirás, hasta que consigas entenderlo a la perfección.

Dos gatos que viven cada uno en una nación. Sus territorios son claros, no hay duda en eso, a veces pelean por las sillas y otras veces por los huesos.

Un perro que anda un poco deprimido. Es un tanto melancólico y a veces anda confundido.

Se rehúsa a comer tres veces al día. Uno es suficiente para llenar su barriga.

Lo más importante. Te dejo a mi hijo. Mis desvelos nocturnos, y mis llantos de alegría al ver como cada día crece con mucha perspicacia.

No le quites sus viajes escritos en tinta, de los cuentos de noche que yo le leía.

Apacigua sus miedos con un abrazo. Más tarde volverá a su cama sonámbulo.

Pelea con las colchas. Dice que siente calor. No lo arropes tanto. Dejarlo ser él. Que decida cómo, cuándo y porqué.

No le hagas las tareas, déjalo que descubra el mundo del esfuerzo donde el premio es el saber.

Él sabe que tan frágil puede llegar a ser un hombre con poder.

Su humildad es importante, no lo tomes por tonto. Que de eso no tiene ni un poco.

Se amable con él y háblale mirándole a los ojos. No vaya ser que luego no entiendas su espíritu misterioso.

Si muero mañana, te dejo en prenda mis júbilos. Algunas noches de desvelo y otras de tristeza.

Mis dudas y mi forma de ver la vida. Pero la simple, no la compleja. Noches de insomnio también agrego a la lista.

Si mañana muero, te dejo mi mundo. Y me llevo en el pecho el recuerdo más lindo del amor profundo.

Te dejo mis ansias y mis miedos, por si quieres recordarme y mandarme un texto al cielo.