“Un nuevo hombre para una nueva era”


Por: Carol Fernández Marina

Que significado tan burdo le han dado a un rol tan importante como ser hombre.  Se otorgan el mundo sin ser de ellos. Proclamándose amos de la verdad y de todo lo que les rodea.

Ser hombre en nuestra sociedad, significa jugar fútbol, y no ponerse a pintar muñecos en la arena. Significa también, tener que mostrarse fuerte ante un golpe y raspón de piel, que duele como si se hubiese roto el alma y aun así sostenerte el llanto entre los dientes.

Se apuntan y se tildan de recios, recordándose que deben mantener los pies sobre la tierra, pero, ¿acaso no sabrán que lo más bello lo encuentran en las estrellas?

Se muestran rudos y belicosos, pero su alma esconde tristeza y falta de afecto.

Sus palabras fluyen en su cabeza, y se esconden en el corazón. No saben expresar sentimiento, no saben dar amor.

Han venido desde marte, eso es lo que dicen, un lugar de guerra. Y ha sido pretexto para apropiarse de lo que ven; nombran, tocan, profanan, minimizan todo a su alrededor. ¿Será este su espíritu superior? ¿Será su capacidad de pensar, lo que les da el poder?

¿Es acaso una competencia la vida, de demostrar quién es mejor? ¿No sería mejor ayudarnos los unos a los otros a crecer con amor?

A dar una mano a quien te la pida y dar un aliento de vida, antes que alguien muera en la soledad de sus pensamientos, que invaden su alma al perder la calma.

Más la vida ha dado un giro, y ahora se muestran mejor. Con un poco de apatía, han encontrado su valor. Se trata del que perdieron, con la madre que nunca comprendieron, y sin embargo ahí estaba su alma: sencilla, amorosa y con mucho sosiego. Dieron fin a su búsqueda de amor sincero. Y se dieron cuenta que andaban un poco rotos, presos de la falta de equilibrio unos con otros.  Y el mundo lo aplaude, porque en la nueva era, y en el amor, todo vale.